Hay casas que se ven perfectas y otras que, sin alardes, se sienten bien nada más entrar. En 2026, dice la arquitecta Marta Miñarro, fundadora de Lemon Studio, el interiorismo se parece más a esto último: menos efecto inmediato y más decisiones inteligentes. Pensadas para viviendas reales —con prisas, niños, mascotas, teletrabajo y una luz normal—, sus claves no van de perseguir tendencias, sino de construir una forma de vivir: calma, materiales honestos, orden estructural y pequeños gestos que cambian la atmósfera.
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© Elton Rocha
2026 no va de tendencias: va de decisiones inteligentes
Más que lo último o más novedoso, la arquitecta Marta Miñarro (www.lemonstudio.es) propone una idea muy práctica como tendencia para 2026: elegir con intención para que la casa funcione hoy y también dentro de unos años. Eso significa priorizar lo que sostiene un espacio (materiales, luz, proporciones, orden) antes de sumar capas decorativas. El resultado no es una casa más seria: es una casa más fácil de mantener, más coherente y, casi sin darte cuenta, más bonita. Proyecto de Se Studio.
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© GARBIANTI
Materiales nobles y pocos: la atemporalidad como inversión
La primera línea clara para 2026 es volver a lo esencial: madera maciza, piedra natural, cerámica artesanal, lino, cal… Marta Miñarro insiste en algo muy de casa normal: «escoger pocos materiales, bien elegidos y honestos reduce el mantenimiento y evita reformas constantes». Aquí la clave no es llenar de acabados, sino construir una base que envejezca bien y que incluso mejore con el tiempo. Cocina diseñada por el fabricante de cocinas y baños Garbianti.
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© erlantz biderbost
Madera mate o aceitada: calidez que resiste la vida diaria
Dentro de esos materiales, la madera natural con acabado mate o aceitado destaca por una razón sencilla: se vive sin miedo. No pide perfección (ni brillos) y admite el paso del tiempo; además, se puede restaurar. En una casa usada de verdad, es un valor: aporta calidez visual, tacto agradable y una sensación de hogar inmediata. Zona de paso diseñada por De la Villa Studio.
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© Carla Capdevila
Piedra y cerámica artesanal: textura que disimula el desgaste
Para cocinas, baños y zonas de paso, la arquitecta de Lemon Studio recomienda piedra natural y cerámica artesanal por su honestidad: textura, pequeñas variaciones y un aspecto que no depende de estar intacto. En otras palabras, son materiales agradecidos: no compiten con la vida cotidiana, la acompañan. Y eso, en una casa familiar, es casi una forma de descanso mental. Proyecto de Deleite Design.
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© maria pujol
La artesanía deja de ser adorno y se integra en la arquitectura
La segunda gran línea de trabajo en una casa real para 2026 es recurrir a la artesanía no como capricho decorativo, sino como parte del proyecto. Carpinterías a medida, piezas hechas por oficios locales, soluciones diseñadas para cada vivienda. Marta lo resume con una idea potente: «no necesariamente es lujo excesivo, sino precisión y sentido. A veces, hacer menos cosas —pero mejor pensadas— da un salto enorme en calidad y funcionalidad». Proyecto de Tinda’s Project con estilismo de Mar Gausachs.
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© Lemon Studio
Espacios serenos y bien proporcionados: casas que acompañan
La casa de 2026 no busca impactar, sino sostener. Distribuciones claras, buena luz, proporciones amables y espacios que se adaptan a etapas de vida distintas. Aquí entran gestos como eliminar lo superfluo, diseñar con calma e integrar almacenaje para que el hogar respire. Según Marta, una casa bien diseñada no sigue tendencias: construye bienestar. Cocina abierta con isla diseñada por Lemon Studio.
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© Jotun
El pequeño cambio con gran efecto: color que crea atmósfera
Cuando le preguntamos por cambios sin reforma, Marta Miñarro lo lleva a lo emocional: el color no como pared pintada, sino como atmósfera. En 2026 funcionan tonos con profundidad, ligeramente empolvados, capaces de acompañar la luz natural y realzar materiales nobles. Bien elegido, el color vuelve la casa más serena y acogedora y te cambia la percepción del espacio, sin mover un tabique. Propuesta de color de la firma de pinturas Jotun.
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© Getty Images/Valentine
Colores 2026 para una casa real
Para casas con luz estándar y estancias pequeñas o medianas, la arquitecta recomienda tonos complejos y matizados: blancos rotos cálidos con base mineral, arena, piedra, arcilla clara o cal, y también verdes empolvados o azul grisáceo suave usados como fondo (no como acento estridente). Sugiere además gamas monocromas —paredes, techos y carpinterías dialogando— para ampliar visualmente y ganar serenidad. ¿La idea a evitar? El color que se impone por efecto: en casas reales, la elegancia está en la contención y la coherencia. Color de la firma Valentine.
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Orden 2026: almacenaje integrado (ocultar sin esconder)
En 2026, dice Miñarro, el orden no es solo visual: es estructural. La tendencia práctica es el almacenaje integrado y casi invisible: frentes continuos, armarios a medida, soluciones que se leen como arquitectura. No se trata de sumar muebles, sino de integrar almacenamiento que reduzca la sensación de saturación y aporte calma, especialmente cuando los metros no sobran.
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© Pedro Jaén
El kit 2026 para salón o dormitorio: 5 piezas que lo cambian todo
Para actualizar sin comprar por impulso, la fundadora de Lemon Studio propone una jerarquía de decisiones, aplicables tanto al salón-comedor como al dormitorio, dos de las estancias más importantes de una casa. En ellas, estas cinco piezas que elige marcan la diferencia:
- Una alfombra con presencia (lana, fibras naturales o tejido artesanal) que estructura y unifica.
- Iluminación decorativa con buena proporción y luz cálida, porque la luz en 2026 es emocional.
- Una pieza con carácter (butaca, mesa auxiliar, banco) bien dibujada, sin estridencias.
- Textiles bien editados (pocos, nobles y coherentes).
- Objetos con historia —cerámica, libros, arte pequeño— como último gesto.
La regla final de Marta Miñarro es clara: «actualizar no es comprar más, es elegir mejor«. En la imagen una zona de paso que comunica con salón y comedor, de un proyecto de GC Studio.