Instagram

Es la red más utilizada y odiada por fotógrafos y fotógrafas. Pero, guste o no, Instagram no sólo es el escaparate fotográfico más conocido del mundo, sino que también marca tendencias en cuanto a formatos y estética. Y eso pese a que, para muchos, hace tiempo que dejo de ser un red social centrada en fotografía para convertirse en algo bastante menos interesante.

Publicidad

Tal vez por eso sorprende leer al máximo responsable de esta red propiedad de Meta hablar de autenticidad como una de las claves para el futuro de la fotografía. Sí, Instagram, ese lugar donde el postureo es la norma, los parecidos con la realidad son muy opcionales y el éxito se mide en likes, dando lecciones sobre lo auténtico y lo único.

No sólo eso, sino que Adam Mosseri, CEO de Instagram, no duda en tirar de las orejas a las marcas de cámaras y decirles que lo están haciendo mal. «Las compañías de cámaras están apostando por la estética equivocada. Están compitiendo para hacer que todo el mundo parezca un fotógrafo profesional del pasado», apunta en una larga reflexión en su cuenta de Threads. 

Adam_Mosseri_InstagramAdam_Mosseri, CEO de Instagram, en una imagen de su propia cuenta en esta red social. Cabe suponer que esta es la estética buena.

Más megapíxeles, más procesado -continúa- y efecto retrato que simula artificialmente el desenfoque. «Queda bien y nos gusta lo que queda bien», apunta Mosseri que por lo visto incluye a los móviles entre los fabricantes de cámaras que no acaban de entender la tendencia.

Porque, y aquí viene lo interesante y lo irónico del asunto, «las imágenes favorecedoras son fáciles de reproducir y aburridas de consumir, y el público quiere contenido que se sienta real». No es que no tenga sentido lo que dice y, sin duda, el éxito de cámaras tan sencillas como la Kodak Charmera o la pasión de los jóvenes por las compactas digitales de hace 20 años encajaría en esta idea. Pero es que si hay un lugar donde se ha impuesto la perfección estética y los cánones normativos de belleza es precisamente Instagram.

«En un mundo donde todo puede ser perfeccionado, la imperfección se convierte en una señal, y la crudeza no es sólo estética, es una prueba, es una defensa». Aunque es fácil estar de acuerdo con esta idea, va a costar aguantar la risa al recordarlo mientras se tiene delante el feed de Instagram donde su famoso algoritmo se encarga de potenciar contenido justo en la dirección contraria.

Relacionado