La primera gran batalla contra los virus respiratorios de la temporada 2025-2026 está ofreciendo una de cal y otra de arena a los sistemas de salud españoles. Tras semanas de intensa presión, el país se encuentra en un punto de inflexión donde la prevención mediante la vacunación se ha erigido como el muro de contención fundamental para evitar el colapso de las estructuras sanitarias. Mientras los centros de salud comienzan a ver la luz al final del túnel, los hospitales todavía lidian con las consecuencias de las celebraciones navideñas.

Menos contagios, pero más ingresos

Para entender lo que ocurre en las autonomías, es vital mirar el mapa general que dibuja el Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA). Los últimos datos confirman que la gripe es el virus predominante en España, aunque su transmisión está perdiendo fuerza. En la primera semana de 2026, la tasa nacional de síndrome gripal en Atención Primaria descendió a 84,1 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 106 de la semana anterior.

Sin embargo, esta tregua en los centros de salud no se traslada todavía a los hospitales. El informe SiVIRA revela una paradoja asistencial: mientras la incidencia baja en la calle, la tasa de hospitalización por infección respiratoria grave ha subido de 23,7 a 25,7 casos por 100.000 habitantes. El impacto clínico no es menor, ya que desde el inicio de la temporada, el 20% de los ingresados por gripe han desarrollado neumonía, con una letalidad del 4,6%. En este escenario, el COVID-19 se mantiene en niveles residuales, mientras que el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) muestra una preocupante tendencia ascendente en el ámbito hospitalario.

En la Comunidad de Madrid, la estrategia de facilitar el acceso a la inmunización ha dado frutos tangibles. La región ha logrado vacunar a más de 1,57 millones de personas, lo que supone un incremento del 8,8% respecto al año pasado. Un pilar clave ha sido el dispositivo especial del Hospital Isabel Zendal, que permitió la vacunación sin cita previa para adultos, una medida que ha beneficiado a 15.695 madrileños desde finales de noviembre.

Gracias a este empuje, la incidencia en Madrid se ha desplomado un 24% en una semana, situándose en 71 casos por cada 100.000 habitantes. No obstante, la consejera Fátima Matute ha pedido prudencia, manteniendo la recomendación de usar mascarilla en centros sanitarios, residencias y transporte público ante la presencia de síntomas. Especialmente positivo es el dato de la vacunación infantil, que ha subido un 7% hasta alcanzar una cobertura del 42% en los más pequeños.

La Comunitat Valenciana ha protagonizado uno de los crecimientos más robustos en inmunización, con un aumento del 14% en las dosis administradas. El conseller Marciano Gómez ha destacado que este dato refleja una mayor sensibilización de la ciudadanía ante una enfermedad que este año ha seguido un patrón de «doble pico»: un primer ascenso prenavideño y un repunte tras las fiestas.

A pesar del éxito de la campaña, la presión en los hospitales valencianos sigue siendo elevada, con índices de ocupación de entre el 90% y el 95%. Para dar respuesta a esta situación, la Generalitat ha reforzado las estructuras de personal y el número de camas, buscando una atención «rápida, dinámica y eficaz». Gómez, con más de 40 años de experiencia médica, ha recordado que la prevención es el pilar básico para gestionar estas fases de alta frecuentación habituales en invierno.

Andalucía presenta las cifras de vacunación más voluminosas del país, con casi 1,9 millones de personas protegidas contra la gripe y más de 770.000 contra el COVID-19. Aunque la incidencia de infecciones respiratorias agudas ha bajado ligeramente a 286,2 casos, el consejero Antonio Sanz advierte que todavía estamos en una «etapa compleja que requiere cautela», especialmente porque los datos de los festivos pueden camuflar la realidad epidemiológica.

Además, han logrado una cobertura del 94,6% en la inmunización frente al VRS de lactantes nacidos desde abril de 2025, protegiendo a casi 42.000 menores. Esta estrategia es vital para aliviar las urgencias pediátricas, ya que el VRS sigue siendo el principal causante de la bronquiolitis. En cuanto a medidas preventivas, Andalucía ha prorrogado la recomendación de mascarillas en centros de salud y su obligatoriedad en hospitales con planes de alta frecuentación activados.

En Aragón, la incidencia se sitúa en 100,7 casos, con un descenso generalizado en Huesca, Zaragoza y Teruel. Pese a la mejora, el Gobierno regional mantiene el nivel 2 de riesgo, lo que implica un refuerzo de las medidas preventivas y el uso obligatorio de mascarilla para profesionales sanitarios. El mensaje aragonés es claro: la vacunación es la herramienta principal para reducir los ingresos hospitalarios, que nacionalmente siguen al alza según el SiVIRA.

Por el contrario, Cataluña ha optado por la desescalada en las restricciones. Tras tres semanas de descenso sostenido y con una incidencia de 248 casos, la Generalitat ha retirado la obligatoriedad de la mascarilla en centros sanitarios y residencias desde el 7 de enero. La región ha alcanzado el umbral basal de transmisión, lo que permite relajar las medidas, aunque se sigue recomendando el uso de protección a cualquier persona que presente síntomas respiratorios para proteger a los vulnerables.

El balance de esta primera ola deja una lección clara: la vacunación no solo protege al individuo, sino que es el engranaje que permite que el sistema de salud no se detenga. Aunque la transmisión en las calles parece dar un respiro, la gravedad de los casos hospitalizados nos recuerda que el virus sigue presente y con fuerza. Aunque la inercia de la primera ola todavía mantiene a los hospitales bajo presión, la aplicación de la vacuna ha permitido mantener bajo control el incremento de casos.

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