El Gobierno de Venezuela ha anunciado la liberación de 116 presos políticos. Las ONG han confirmado, por el momento, la excarcelación esta madrugada de 24 personas, entre ellas dos italianos y el ciudadano hispanovenezolano Alejandro González, exmarido de la abogada, defensora de los derechos humanos y académica Rocío San Miguel, también de doble nacionalidad. Todos ellos han salido de las cárceles de El Rodeo I y Las Crisálidas, ambas en Caracas. El comunicado del Ministerio Popular para el Servicio Penitenciario, señala que “estas medidas han beneficiado a personas privadas de libertad por hechos asociados a alterar el orden constitucional y atentar contra la estabilidad de la Nación”.
La activista Rocío San Miguel, gran conocedora del ejército venezolano, fue excarcelada el 10 de enero junto con cuatro ciudadanos españoles, tras permanecer dos años presa en la cárcel del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), El Helicoide. Se le acusaba de ser parte de una conspiración contra el entonces presidente Nicolás Maduro. Su expareja, Alejandro González de Canales, es un militar retirado del ejército de Venezuela. Fue detenido el mismo día que San Miguel, el 9 de febrero de 2024. En ese momento trabajaba como gerente para la empresa petrolera Chevron, en Venezuela. Estaba a cargo de coordinar los vuelos de empleados y directivos de la empresa. Fue acusado de revelación de secretos políticos y militares concernientes a la seguridad de la nación, obstrucción a la justicia y asociación para delinquir.
Los dos presos italianos excarcelados, el cooperante Alberto Trentini y el empresario Mario Burlò, también fueron liberados esta madrugada y vuelan hacia Italia. Llegarán a su país entre la noche de este lunes y la mañana del martes, en un avión del Estado italiano, según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano. “Nos han tratado bien, no nos han torturado”, han declarado, según los medios italianos. Se han enterado de la captura de Maduro al llegar a la embajada, informa Íñigo Domínguez desde Roma.
Tras la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro durante una incursión militar de Estados Unidos, el Gobierno de Venezuela anunció la liberación de un “número importante” de presos políticos como un gesto hacia la paz. El gesto buscaba “colaborar en el esfuerzo” de la “unión nacional”, en palabras del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, encargado del anuncio. Las excarcelaciones se producen desde el jueves pasado muy lentamente. Hasta el momento, entre los 24 liberados esta madrugada, según el Foro Penal, y los 17 que salieron el fin de semana van 41 presos liberados, entre más de 800. Otras organizaciones contabilizan más de mil presos por motivos políticos.
Goteo de cifras
Cuatro días después del anuncio de las excarcelaciones, el Ministerio de Servicios Penitenciarios ha informado este lunes de que la medida de gracia se ha concedido a 116 detenidos cuyos casos han sido revisados. Pero, según las organizaciones humanitarias, todas esas excarcelaciones no se han producido todavía y quienes ya han salido tienen libertades con restricciones, como no hablar públicamente de sus casos.
Familiares de presos políticos en Venezuela participan en una manifestación a las puertas de El Helicoide, en Caracas, el pasado domingo.STR (EFE)
En Navidad y Año Nuevo se anunciaron medidas para otros 187. Pero la opacidad y la inconsistencia en las cifras se han vuelto común en las liberaciones de presos que el chavismo concede en momentos de alta tensión. Habitualmente los números anunciados no terminan concretándose. Las detenciones arbitrarias tampoco cesan.
Este domingo, decenas de familiares de presos durmieron frente a cuatro cárceles del país para exigir que todos los presos políticos sean liberados. La noticia de la muerte por “descompensación súbita de salud” —según el Ministerio Público— de Edison Torres en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana, la llamada Zona 7 de Boleíta, ha aumentado la preocupación sobre el estado en el que se encuentran los detenidos.