La ministra de Sanidad, Mónica García, ha pedido a los consejeros autonómicos que valoren cuatro reclamaciones del Comité de Huelga que, según el Ministerio, no encajan en una ley básica estatal. En la carta se sitúa el contexto del Estatuto Marco con una frase que enmarca el momento negociador: «Me dirijo a usted en el marco del proceso de diálogo y negociación del nuevo Estatuto Marco del personal estatutario del Sistema Nacional de Salud, cuyo texto ha alcanzado recientemente un preacuerdo».

En este sentido, el texto expresa el aviso competencial que explica por qué eleva la cuestión a las CCAA: «El Comité de Huelga ha trasladado una serie de peticiones cuya naturaleza y alcance exceden el contenido propio del Estatuto Marco, al afectar de manera directa al desarrollo de las políticas autonómicas de recursos humanos». En este sentido, las demandas que cuestiona la ministra a los distintos consejeros son: una mesa sectorial específica para médicos, un Estatuto propio diferenciado, el precio de la hora de guardia y la voluntariedad de las guardias. En clave práctica, se trata de cuatro palancas que tocan el corazón del conflicto: quién negocia, con qué norma, cómo se paga la guardia y si puede imponerse como mecanismo ordinario para sostener plantillas.

Mesa Sectorial médico de Negociación

Sanidad incluye como primer punto la petición de un ámbito propio en cada servicio regional: «La constitución de una Mesa Sectorial de Negociación específica para el personal médico y facultativo en cada servicio de salud». En concreto, esta ‘Mesa Sectorial’ es una de las base de la disputa, porque el colectivo médicos sostiene que en el actual Ámbito de Negociación, formado por los sindicatos nacionales, su representación es muy limitada y, según denuncian, no alcanza el 20%.

La demanda, según el planteamiento sindical, no busca solo un foro alternativo, sino un espacio exclusivo para negociar asuntos propios del colectivo médico con interlocución directa ante la Administración. Desde esa óptica, la mesa específica es el instrumento para que guardias, jornadas y carrera profesional se traten sin diluirse en una negociación general.

Estatuto propio del personal médico

La carta también recoge la petición de un texto singular para el colectivo: «La aprobación de un Estatuto propio del personal médico, como norma diferenciada del Estatuto Marco del personal estatutario». Aquí se concentra, según la Confederación Española de Sindicatos Medicos (CESM), uno de los grandes escollos: la «lucha por el Estatuto propio» ligada a la necesidad de un ámbito diferenciado y de interlocutores directos ante la Administración.

En ese debate, CESM sostiene que el Ministerio habría planteado alternativas como agrupar normas exclusivas en un capítulo específico o crear mesas técnicas exclusivas para tratar la problemática del facultativo. La Confederación no lo acepta porque considera que la composición seguiría siendo la misma que la sectorial, controlada por sindicatos que ve poco o nada representativos entre médicos e incluso con intereses contrarios.

Precio de la hora de guardia igual o superior a la hora ordinaria

El tercer punto de la carta entra en una de las keywords más buscadas del conflicto, el «precio hora de guardia»: «El establecimiento de un precio de la hora de guardia que, en ningún caso, podrá ser inferior al valor de la hora ordinaria de trabajo». Para los sindicatos médicos, el régimen de guardias es un foco de fricción porque la oferta no califica la guardia como actividad extraordinaria ni garantiza su retribución por encima de la hora ordinaria.

Además, según la denuncia sindical, el planteamiento no asegura que esas horas computen como tiempo trabajado a efectos de jubilación, lo que añade una dimensión de carrera profesional y derechos futuros. En términos asistenciales, el precio de la guardia se convierte en un termómetro del reconocimiento del sobreesfuerzo y de la sostenibilidad del modelo.

Voluntariedad de la jornada de guardia

La cuarta reclamación apunta a la «voluntariedad de guardias médicas», otro eje de alta carga SEO: «La voluntariedad de la jornada de guardia por parte del personal médico». En el enfoque sindical, la Administración pretende que la guardia siga siendo el mecanismo principal para garantizar una asistencia completa ante la insuficiencia de plantillas.

CESM denuncia que, aunque la movilidad forzosa se acota en la oferta final, «el comodín» de las necesidades del servicio se mantiene vigente y permite prolongaciones de jornada que consideran injustas y discriminatorias. Desde esa lectura, la voluntariedad es la barrera para que las guardias no se conviertan en una obligación estructural que empuje semanas por encima de 45 horas.

Sanidad y médicos chocan de nuevo

Los sindicatos médicos han reactivado el conflicto al inicio del año y han anunciado movilizaciones conjuntas, con una imagen de unidad poco habitual. «Los sindicatos médicos estamos en contra de cualquier imposición que ignore a la profesión», subrayaron las organizaciones la pasada semana, situando el Estatuto Marco en el centro de la disputa.

Miguel Lázaro (CESM) ha calificado el borrador como un «rechazo absoluto de la profesión médica» y ha puesto el foco en el alcance de la respuesta: «Se han convocado seis jornadas de huelga, algo que no se veía desde los años noventa». También ha criticado el marco negociador: «Todo seguiría a través del Ámbito de Negociación, pese a que ahí la representación médica es mínima».

Desde Amyts, Ángela Hernández apuntó directamente al núcleo asistencial del debate: «Las guardias obligatorias en estas condiciones no van a continuar» y «Los médicos no van a aceptar que, en nombre de la vocación, se normalicen condiciones laborales inasumibles». El mensaje final de las organizaciones resume el pulso con una frase que busca impacto público: «No hay sanidad sin médicos».

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