El meningioma parasagital es un tipo de tumor cerebral generalmente benigno que se origina en las meninges —las membranas que recubren el cerebro— y que se sitúa junto al seno longitudinal superior, una de las principales venas responsables del drenaje del cerebro.

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Representa aproximadamente una cuarta parte de todos los meningiomas y, aunque la mayoría son tumores de crecimiento lento, su proximidad a estructuras venosas críticas hace que su tratamiento sea especialmente complejo. La extirpación quirúrgica debe realizarse con gran precisión para evitar alterar el flujo venoso cerebral, un riesgo que puede derivar en complicaciones neurológicas si no se aborda con la estrategia adecuada.

En muchos casos, estos meningiomas se detectan mediante resonancia magnética tras la aparición de síntomas como cefaleas persistentes, crisis epilépticas, alteraciones motoras o cambios en el comportamiento. Sin embargo, el uso creciente de técnicas de neuroimagen ha permitido diagnosticar también numerosos tumores asintomáticos.

El abordaje terapéutico varía en función de factores como el tamaño, la localización exacta, la invasión del seno venoso y el estado clínico del paciente. Por ello, esta patología suele generar debate entre tratamientos conservadores (observación y seguimiento) y tratamientos agresivos (cirugía completa), y requiere decisiones muy individualizadas.

“Estos tumores plantean decisiones terapéuticas que deben individualizarse con enorme precisión; en algunos casos es preferible adoptar una actitud conservadora y en otros es imprescindible un tratamiento agresivo para evitar complicaciones”.

“Estos tumores plantean decisiones terapéuticas que deben individualizarse con enorme precisión; en algunos casos es preferible adoptar una actitud conservadora y en otros es imprescindible un tratamiento agresivo para evitar complicaciones”, explica el Dr. Francisco Villarejo, jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario La Luz.

Los meningiomas representan entre el 13% y el 26% de todos los tumores primarios del sistema nervioso central, con mayor incidencia en mujeres y frecuencia creciente debido al mayor uso de técnicas de neuroimagen. Aunque el 92% son benignos, su localización condiciona el pronóstico, especialmente cuando invaden estructuras venosas esenciales. “La estrategia quirúrgica debe diseñarse analizando todos los factores del tumor: tamaño, invasión, síntomas, edad del paciente o riesgos asociados. No existe una solución única”, señala el Dr. Villarejo.

«La cirugía es muy eficaz cuando está indicada, pero es esencial evaluar cada caso de forma multidisciplinar”.

Cinco casos recientes tratados con éxito

El Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario La Luz ha tratado recientemente cinco meningiomas parasagitales gigantes, todos ellos de más de 5 cm de diámetro. Los pacientes —tres varones y dos mujeres, entre 39 y 75 años— presentaban síntomas como crisis epilépticas y cefaleas, y fueron diagnosticados mediante resonancia magnética. “Realizamos la extirpación completa en todos los casos, con una evolución posquirúrgica excelente y sin complicaciones, lo que permitió el alta entre los cuatro y cinco días”, explica el Dr. Villarejo.

Una de las claves, destaca, es el uso de neuronavegación, una tecnología que permite planificar con exactitud la craneotomía, guiar la intervención y verificar al finalizar que no quedan restos tumorales. “Nuestro objetivo es preservar la función neurológica, minimizar riesgos y ofrecer el mejor resultado posible. La cirugía es muy eficaz cuando está indicada, pero es esencial evaluar cada caso de forma multidisciplinar”, concluye el neurocirujano.

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