Uno de los factores menos visibles pero más determinantes en la salud del cerebro es la inflamación, un proceso silencioso que puede interferir en la comunicación entre las neuronas y acelerar el deterioro cognitivo. Tener buena memoria no es solo cuestión de «genética, edad o suerte», ha asegurado el médico Rodrigo Arteaga.

La memoria es una de las primeras funciones en resentirse cuando reinan hábitos poco saludables. La niebla mental, la lentitud para tomar decisiones y los olvidos cotidianos que con frecuencia se atribuyen al envejecimiento pueden ser un síntoma de la mala alimentación.

La dieta, clave en la memoria

«Tu cerebro puede mantenerse fuerte aunque pasen los años. Depende de la energía que llega a tus neuronas, de lo bien que se comunican entre ellas, y también de cuánta inflamación está interfiriendo en este proceso», ha afirmado este médico en un vídeo en YouTube.

Llevar una alimentación poco nutritiva hace que el cerebro se quede «sin buen combustible» y «la memoria es lo primero que se afecta». Si el estilo de vida no es adecuado «y la inflamación se vuelve parte de la rutina, pensar con más claridad se vuelve más difícil».

Los hábitos que inflaman al cuerpo

Aunque la pérdida de la memoria parece inevitable a cierta edad, «puedes hacer una diferencia importante con cambios en tu alimentación«, ha recordado. «El cerebro o envejece más rápido cuando la inflamación» forma parte de tu día a día, ha firmado el médico Rodrigo Arteaga.

«Dormir poco, comer ultraprocesados o un exceso de azúcares» son algunos de los hábitos que provocan «inflamación crónica de bajo grado» que pueden causar «desbalances hormonales importantes» y que acaban afectando a la «memoria» sin que sea muy evidente.

«Va creando como esa sensación de torpeza, va creando una mente más lenta y que nunca relacionamos al estilo de vida y que quizás se lo atribuimos únicamente al envejecimiento», ha declarado. Es importante » incluir alimentos que reduzcan esta inflamación y que protejan a las neuronas del daño», además de dormir bien, consumir proteína y grasas saludables y vegetales.