Cuando llega enero, la tierra respira lenta y serena. Los campos descansan de un año intenso y nosotros, que vivimos de su ritmo, también volvemos a la calma. Es en ese momento cuando la alcachofa se convierte en una de las grandes protagonistas de la huerta: una hortaliza humilde, paciente y cargada de historia, que en Alcanar cultivamos desde hace generaciones.

alcachofa123RF Limited©tatyanamakarovaLa alcachofa, un símbolo de invierno

En nuestras tierras del sur del Montsià, entre el azul del mar y el viento que baja de la sierra, la alcachofa siempre ha sido un símbolo de invierno. Es uno de esos cultivos que te recuerda de dónde vienes: de las manos de los abuelos que la plantaban en enero y la cuidaban hasta bien entrada la primavera; de las mesas familiares en las que estaba presente en días de frío; de la sencillez de un alimento que dice mucho sin hacer ruido.

Un tesoro para la salud

Más allá de la tradición, la alcachofa es un tesoro para la salud. Rica en fibra, antioxidantes y cinarina, ayuda a proteger el hígado, favorece la digestión y aporta ligereza natural al cuerpo. No es de extrañar que muchas personas la busquen especialmente en enero, cuando todos tendemos a cuidarnos un poco más.

Rica en fibra, antioxidantes y cinarina, ayuda a proteger el hígado, favorece la digestión y aporta ligereza natural al cuerpo

Pero antes de llegar a la cocina, la historia comienza en el campo. En Alcanar disfrutamos de un microclima que nos permite obtener alcachofas con un sabor profundo y una textura tierna difícil de igualar. Los inviernos suaves, el aire limpio y las horas de sol hacen que la planta crezca fuerte y sana, sin necesidad de herbicidas ni fertilizantes químicos. Trabajamos con materia orgánica, hacemos rotaciones y cuidamos el suelo como si fuera un patrimonio, porque lo es.

Una hortaliza versátil en la cocina

La alcachofa es también una hortaliza versátil y cercana. Forma parte de la memoria colectiva: al horno con aceite y sal, en una tortilla, rebozada o en una crema caliente que reconforta el alma en pleno invierno. Es impresionante cómo un alimento tan sencillo puede traer tanta historia y, a la vez, tanta salud.

En Alcanar disfrutamos de un microclima que nos permite obtener alcachofas con un sabor profundo y una textura tierna

Como socio productor de Hortec, trabajo codo con codo con la cooperativa para que estas alcachofas lleguen a las tiendas ecológicas con la misma frescura con la que salen del campo. Nos mueve el mismo objetivo: mantener vivo el vínculo entre el territorio, quienes lo cultivamos y las personas que confían en nosotros.

Este enero dejamos que la alcachofa nos recuerde que cuidarnos puede ser tan sencillo como volver a los sabores de siempre. Y si además lo hacemos apoyando al campesinado ecológico, hacemos crecer no sólo la salud, sino también nuestra tierra.

Autor: Joan Hidalgo, Productor ecológico y socio de Hortec, cooperativa de producción ecológica y proximidad

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