La SD Huesca ha cerrado la primera vuelta en puestos de descenso y todas las alarmas se han encendido en El Alcoraz tras el partido ante el Córdoba CF. La derrota fue el último síntoma de una crisis profunda que va más allá del marcador. El equipo no transmite seguridad ni continuidad competitiva. El entrenador, Jon Pérez Bolo, trabaja con una plantilla sobredimensionada.
Son 29 futbolistas, con Aznar como baja de larga duración, y no encuentra un once fiable. En sala de prensa fue claro al denunciar que no puede haber entrenamientos con 28 jugadores. El técnico no ve equilibrio ni roles definidos. La falta de competencia real y de jerarquías claras preocupa. Y el tiempo juega en contra.
Bolo ha puesto el foco tanto en las llegadas como en las salidas.
El club anuncia cuatro fichajes al caer, pero el técnico entiende que no basta con retocar. La plantilla necesita una reordenación profunda. Hay jugadores sin continuidad y otros sin encaje. El mensaje del entrenador busca activar al vestuario. Y también acelerar decisiones en los despachos.
Desde la entidad se habla de un delantero, un pivote, un lateral derecho y un central. Refuerzos para las cuatro líneas y perfiles de impacto inmediato. La duda del aficionado es si esas incorporaciones bastarán para salvar la categoría. El calendario no concede tregua. La permanencia exige rendimiento inmediato. Y el riesgo de quedarse corto es real.
En el capítulo de bajas, Hugo Pérez y Albarracín aparecen como salidas seguras. Pero la lista apunta a ser más larga. Willy se quedó fuera de la convocatoria. Manu Rico apenas ha tenido minutos. Ro no cuenta y, cuando ha hecho falta un lateral, Bolo ha priorizado a Arribas.
El caso Pulido y la tensión en la grada
Todo este contexto convive con las declaraciones de Jorge Pulido, anunciando su intención de cerrar ciclo en Huesca. Sus palabras siguen muy presentes en el ambiente. La tensión se reflejó tras el partido ante el Córdoba. Sielva tuvo que ser apartado por Pulido al acercarse al fondo de animación.
Crispación en la afición, dudas sobre algunas vacas sagradas y una plantilla sin rumbo claro. El Huesca afronta semanas decisivas. El mercado marcará el futuro inmediato. La revolución que espera Bolo ya no es una opción. Es una necesidad urgente.