Wall Street no quiere que la Casa Blanca meta las manos en la Reserva Federal. La gran banca teme que anteponga los intereses políticos frente a la estabilidad económica, y la semana en la que las grandes entidades estadounidenses tienen que presentar los resultados anuales, los banqueros están dejando claro de qué lado están en la batalla por controlar la Fed.

“Todos nuestros conocidos creen en la independencia de la Fed. Cualquier cosa que la erosione (su independencia) probablemente no sea una buena idea”, ha sentenciado Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan y uno de los gurús financieros más respetados del mundo. “(La injerencia) tendrá el efecto contrario al deseado: elevará las expectativas de inflación y, con el tiempo, probablemente incrementará los tipos de interés”, ha abundado el ejecutivo, en una conferencia telefónica con analistas tras la presentación de los resultados anuales.

Desde que alcanzó la Casa Blanca para su segundo mandato, Trump ha estado acosando a Jerome Powell, al que culpa de ralentizar la economía por la tibieza en rebajar los tipos de interés. El mandatario estadounidense ha menospreciado, insultado y amenazado con despedirlo por resistirse a reducir los tipos de interés de forma más agresiva pese al persistente riesgo inflacionario. El gobernador neoyorquino anunció el pasado viernes que es objeto de una investigación penal por parte de la Fiscalía, que investiga si mintió durante su declaración en el Senado del pasado verano para explicar los sobrecostes de la reforma de la sede de la Fed en Washington.

Dimon no es una voz cualquiera, es el banquero más influyente de Wall Street, el máximo responsable del mayor banco del mundo. Y ha aprovechado para recordar que el año pasado la independencia de la Reserva Federal fue “absolutamente crítica” ante el riesgo de que bajará los tipos a más velocidad cuando el riesgo de inflación debido a los aranceles era una amenaza que preocupaba a los mercados.

Pese al apoyo de Wall Street, Trump no cede, de momento, ni un milímetro en su campaña de hostigamiento contra Powell. Este martes, justo antes de subirse en el helicóptero para viajar a Detroit, donde tiene previsto pronunciar una conferencia de contenido económico, ha calificado al presidente de la Fed como “incompetente o corrupto”. Preguntado sobre la investigación penal que la Fiscalía ha abierto a Powell, el presidente ha respondido: “Bueno, está miles de millones de dólares por encima del presupuesto. Así que, o es incompetente, o está corrupto. No sé qué es, pero desde luego no lo hace muy bien”, ha señalado en referencia a los sobrecostes de la sede de la Reserva Federal, que investiga la fiscalía.

Dimon no ha sido el único en defender la independencia de la Fed. El consejero delegado del New York Mellon, Robin Vince, ha advertido sobre las consecuencias que tendría que la Fed perdiera su autonomía para decidir libremente sobre la evolución del precio del dinero: “Los bancos centrales independientes con la capacidad de establecer de forma independiente la política monetaria en beneficio de los intereses a largo plazo de la nación es algo bastante consolidado que hemos visto en todo el mundo durante un período muy largo de tiempo”, subrayó en una conferencia telefónica con analistas. El Banco New York Mellon es una de las mayores entidades especializadas en la gestión y custodia de activos, con una cartera de más de 50 billones de dólares (43 billones de euros).

Vince, otra de las voces influentes, ha advertido: “No sacudamos los cimientos del mercado de bonos ni hagamos algo que pueda acabar empujando al alza los tipos de interés porque, de algún modo, se pierda la confianza en la independencia de la Fed”.

La investigación de la Fiscalía a Trump ha provocado malestar entre los asesores de Trump. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, le dijo a Trump el domingo por la noche que la investigación “causará un desastre” que podría desestabilizar los mercados financieros, según Axios. Trump ha negado que ordenara al Departamento de Justicia, de quien depende la fiscalía, la investigación, pero su campaña contra Powell la ha precipitado.

Las gestoras de fondos de inversión tampoco ven con buenos ojos la intromisión de Trump. Una de las preocupadas es Janus Henderson. Su director de Deuda High Yield, Tom Ross, ha adelantado en una presentación en Madrid este martes: “Si el mercado ve una interferencia política, habrá inflación”.

El directivo financiero ha abundado: “Tenemos que empezar a hablar un poco de la independencia de la Reserva Federal. Existe el riesgo de que, con un cambio en el liderazgo, la Reserva Federal adopte en adelante un tono más acomodaticio con los tipos”, ha declarado Ross en sus perspectivas para 2026. “Parte de la independencia de la Fed ya ha sido, de cierta manera, erosionada”, ha añadido.

A pesar de los frecuentes ataques de Trump, Powell se había mantenido hermético y distante, evitando encender un fuego que podría arrasar el prestigio de la institución. Pero el pasado viernes dijo basta: a través de un video publicado en la red social X culpó a Trump de la investigación de la Fiscalía. “La amenaza de cargos penales se debe a que la Reserva Federal establece los tipos de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al interés general, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, dijo.

Desde entonces, Powell ha recibido el apoyo de prestigiosos economistas, banqueros centrales y de Wall Street. El pasado lunes tres expresidentes de la Reserva Federal ―Alan Greenspan, Ben Bernanke y janet Yellen― junto con una decena de ex altos cargos de la Administración de Estados Unidos tanto con gobiernos demócratas como republicamos publicaron una declaración de apoyo a la independencia de la Reserva Federal.

Este martes, los responsables de algunos de los bancos centrales más importantes del mundo han secundado el apoyo a Powell. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, junto al presidente del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, y los responsables del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), entre los que está el español Pablo Hernández de Cos, han suscrito una carta en la que destacan: “La independencia de los bancos centrales es fundamental para la estabilidad de precios, financiera y económica, en beneficio de los ciudadanos a quienes servimos. Por lo tanto, es crucial preservar dicha independencia, con pleno respeto al Estado de derecho y la rendición de cuentas democrática”, añade el escrito, firmado por una docena de responsables de política monetaria. “El presidente Powell ha desempeñado su cargo con integridad, centrado en su mandato y con un compromiso inquebrantable con el interés público”, añaden.