Las circunstancias provocan que existan determinadas personas que se convierten en personajes públicos por diferentes motivos. Ana Aznar (44 años) siempre apuesta por una vida alejada del foco mediático. No siempre lo consigue, por el simple hecho de tratarse de ser la hija de dos de las personas más populares de nuestro país. Además, de vez en cuando rompe con ese hermetismo para sincerarse sobre algunos aspectos de su vida privada, como hace con su temprana maternidad de manera reciente.
José María Aznar permaneció como presidente del Gobierno durante casi ocho años. Años después, era su mujer quien obtuvo mucha presencia en el panorama político de nuestro país. Botella se convirtió en la alcaldesa de Madrid en el año 2011, tan solo siete años después del fin del mandato de su marido. Su familia acaparó grandes titulares en aquel momento, ya que eran habituales de la crónica social de España. En concreto, su hija Ana, cuya boda fue una de las más comentadas y con mayor número de asistentes.
Su papel como madre joven
Este enlace matrimonial tuvo lugar el 5 de septiembre del año 2002 con Alejandro Agag. En el año 2004 ambos se convirtieron en padres de su primer hijo. No obstante, con el paso de los años ampliarían la familia hasta tener cuatro hijos. Por otro lado, optaron por alejarse del foco mediático para disfrutar de una vida tranquila. Además, establecieron su residencia en Roma desde el año 2002, por lo que sus apariciones en nuestro país han sido contadas en este tiempo.

Ana y Alejandro se casaron en el año 2002, en una de las grandes bodas del panorama social de nuestro país.
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Ana actúa de psicóloga infantil y ha participado en el programa ‘Tras el telón’, donde ha hablado de algunos aspectos de su maternidad. “Cuando los tuve, lo que más recuerdo es tener momentos de mucha soledad. Los gestioné como pude, con momentos mejores y peores, pero me hice más fuerte, aprendí a estar sola…”, ha explicado. Con 22 años, Ana se convirtió en madre y trasladó su residencia a Londres, lejos de sus seres queridos.

Con 22 años, Ana se convirtió en madre de su primer hijo, aunque después vendrían tres más para ser una familia numerosa.
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El hecho de haberse convertido en madre tan joven lo ha considerado como una ventaja. “Ahora mis hijos son mayores, algunos ya adolescentes, y yo soy joven y me queda mucho tiempo para disfrutar con ellos, acompañarlos en su vida…”, ha asegurado. Además, ha afirmado tener que marcar unos límites, ya que “se tienen que acostumbrar a que la vida no es siempre como quieren, gestionar la frustración, porque si no te dicen que no a nada, no tienes frustración”.
El esfuerzo de cualquier padre y madre
La hija de Ana Botella no ha querido quedarse ahí. No solo ha relatado algunos detalles de su propia experiencia, sino que también ha hablado del entendimiento con sus progenitores. “A los padres no los entiendes hasta que no eres madre. El amor hacia un hijo y lo que estás dispuesto a hacer, hasta que no lo tienes, no lo sabes, ni tampoco los esfuerzos y sacrificios que tus padres han hecho”, ha explicado a este respecto.

La psicóloga ha sido consciente de los esfuerzos y sacrificios que hicieron sus padres cuando ella se convirtió en madre.
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Otro de los esfuerzos que una madre o un padre deben realizar según su punto de vista data sobre la culpa. A menudo, algunos padres consideran tener este sentimiento por diversas cuestiones. “La culpa es criminal en la vida de las madres, sentimos culpa por todo, pero hay que preguntarse, ¿qué he hecho mal? Porque si estoy trabajando o cuidando a mi madre que está enferma y no con el niño, no estoy haciendo nada mal”, explica la hija de Ana Botella.


Para la hija de los políticos hay un aspecto fundamental en este sentido. “Tenemos que repensar la culpa, porque para mí no es culpa, es tensión. Sentimos tensión porque no te da la vida para todo, pero no has hecho nada mal. Tenemos que cambiar la manera de pensar, no es culpa, es tensión, la culpa es cuando has hecho algo mal”, se sincera sobre esa sensación tan común en muchos padres.
Sus consejos
Debido a su trabajo como psicóloga infantil, pero también dada su experiencia como madre de cuatro hijos, la hija de José María Aznar se atreve a compartir su experiencia. “Soy madre de cuatro de diferentes edades y pienso mucho en eso. Cuando eran pequeños tuve mucho sentimiento de culpa y luego, gracias a mi trabajo, he pensado mucho en eso y cada vez que me machaco a mí misma me pregunto, ¿qué he hecho mal? Y si no he hecho nada mal, lo saco de mi cabeza”, asegura.

La psicóloga ha compartido algunos de sus pensamientos con respecto al cuidado de sus hijos y al hecho de hacer algo bien o mal con ellos.
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“También quitas mucho la culpa, explicándoles las cosas, colocándoles en tu vida… Hay que decirles que son nuestra prioridad, pero que no son lo único en nuestra vida y que hacemos lo que podemos”, añade como consejo personal. De hecho, en esta participación también señala alguna anécdota con sus hijos. “Cuando empezaron a tener teléfono me mandaban mensajes diciéndome que les llamara urgente. Entonces estaba en una reunión y tenía que salir. O de repente me llamaban y no contestaba…”, confiesa Ana.


La hija de los políticos considera primordial establecer esos límites de manera clara. “Oye, yo os quiero muchísimo, pero no estoy las 24 horas del día sentada, con el teléfono en la mano, esperando que me llaméis. De eso se tienen que dar cuenta y hay que decírselo. Para nosotros son lo más especial, pero no son lo único”, concluye la psicóloga. Unos detalles de su faceta como madre que comparte en esta charla.