La hipertensión es el principal factor del que emergen muchas enfermedades cardiovasculares; sin embargo, presenta numerosos desafíos derivados de su cronicidad, ya que el 40 % de los pacientes tratados persiste con presión arterial alta. Tal vez los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Auckland …
La hipertensión es el principal factor del que emergen muchas enfermedades cardiovasculares; sin embargo, presenta numerosos desafíos derivados de su cronicidad, ya que el 40 % de los pacientes tratados persiste con presión arterial alta. Tal vez los resultados de una investigación realizada por científicos de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda) pueden arrojar luz sobre cómo frenar esta patología. En concreto, lo que averiguaron en su estudio, publicado en ‘Circulation Research’, es que una parte del cerebro podría estar más involucrada de lo que parece.
Región cerebral involucrada
«Hemos desenterrado una región del cerebro que está causando presión arterial alta», aseguró Julian Paton, profesor y director de Manaaki Manawa, Centro de Investigación Cardíaca en Waipapa Taumata Rau, de la Universidad de Auckland. El investigador se refiere a la región parafacial lateral medular (pFL), que se encuentra en el tronco encefálico, la parte más antigua del cerebro, y controla funciones automáticas como la digestión, la respiración y la frecuencia cardíaca. «La pFL se activa, lo que nos hace exhalar durante la risa, el ejercicio o la tos. Son exhalaciones ‘forzadas’ e impulsadas por nuestros músculos abdominales», añadió el prof. Paton.
El principal hallazgo obtenido es que esta zona también se conecta a los nervios que tensan los vasos sanguíneos, un mecanismo que eleva la presión arterial. En el trabajo se plantea, por tanto, la hipótesis de que las oscilaciones espiratorias neuronales en la pFL se activan en condiciones de hipertensión neurogénica.
De este modo, «los cambios en los patrones de respiración, especialmente aquellos que implican fuertes contracciones de los músculos abdominales, pueden desencadenar presión arterial alta; por lo tanto, cualquier diagnóstico de respiración abdominal en pacientes con presión arterial alta puede revelar la causa y dirigir el tratamiento adecuado», según dicho experto.
Los investigadores descubrieron que esta región se activa mediante señales externas al cerebro, procedentes de los cuerpos carotídeos, diminutos grupos de células situados en el cuello, cerca de la arteria carótida, que detectan los niveles de oxígeno en la sangre.
Este hallazgo podría conducir a nuevos tratamientos para la hipertensión, especialmente en personas que también padecen apnea del sueño, ya que los cuerpos carotídeos se activan en estos pacientes cuando dejan de respirar por la noche. «Nuestro objetivo es atacar los cuerpos carotídeos, y estamos importando un nuevo fármaco que estamos reutilizando para extinguir la actividad del cuerpo carotídeo e inactivar ‘remotamente’ la región parafacial lateral de forma segura, es decir, sin necesidad de usar medicamentos que penetren en el cerebro, ya que atacar el cerebro con fármacos es complicado porque actúan sobre todo el cerebro y no sobre una región específica, como el núcleo parafacial», concluyó el prof. Paton.