Simplificar constituye (casi) siempre un buen consejo, especialmente en aquellas cuestiones en las que se carece de experiencia. Y eso es exactamente lo que recomiendan los profesionales sanitarios a quienes se encuentren ante una persona que sufre una parada cardiorrespiratoria y no hayan recibido entrenamiento en reanimación cardiopulmonar (RCP).
A estas alturas, prácticamente todo el mundo tiene una idea general de lo que hay que hacer: en primer lugar, llamar al número de emergencias, el 112. A continuación o simultáneamente si es posible, iniciar las maniobras de reanimación. Pero de ahí a llevarlo a la práctica hay un trecho: ¿cómo se hace una RCP? Ahí es donde empiezan las dudas: ¿hay que tomar el pulso? ¿en el cuello o la muñeca? ¿hay que hacer el boca a boca? ¿cuántas insuflaciones de aire? La respuesta es sencilla: si no eres un profesional sanitario ni has hecho un curso especializado, olvídate de todo lo demás y concéntrate solo en las compresiones torácicas con las manos.
Las películas, series y programas de televisión contribuyen a aumentar la confusión, según un análisis realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh, ya que suelen mostrar técnicas de RCP no actualizadas o, incluso, claramente erróneas. Al final, se pierde un tiempo crucial para la supervivencia de quien ha sufrido el paro cardiaco.
RCP si no eres profesional sanitario
La Asociación Americana del Corazón (AHA, según sus siglas en inglés), emitió en 2008 unas recomendaciones de RCP basadas en la constatación de que centrarse solo en las compresiones torácicas es una alternativa simple y rápida para llevar oxígeno a los órganos vitales si no se dispone de formación sanitaria.
Sin embargo, tal y como aprecian los autores del nuevo estudio, publicado en la revista Circulation, desde diversas instancias, entre las que destacan los medios audiovisuales, se sigue transmitiendo el mensaje de que antes de iniciar las maniobras de resucitación siempre hay que tomar el pulso al afectado y hay que combinar las compresiones torácicas con la respiración boca a boca.
El análisis encontró varias discrepancias entre lo que muestra la televisión y la vida real, tanto en cuanto a quién recibe la RCP como respecto al lugar en el que se realiza. En las series y shows televisivos, el 44% de los receptores de las maniobras de resucitación tenían entre 21 y 40 años, mientras que en realidad la edad promedio es de 62 años. En los programas estudiados, el 80% de los receptores de RCP se encontraban en espacios públicos y el 20% en casa; sin embargo, en la vida real, solo el 8% de los paros cardíacos extrahospitalarios ocurren en el hogar.
(Foto: Shutterstock)
RCP solo con las manos
Lo ideal es que quien realice la RCP sea una persona que ha recibido formación específica, ya que en su eficacia influyen aspectos como el lugar en el que se colocan las manos para realizar las compresiones o la fuerza que hay que ejercer. Además, hay que tener en cuenta que no es lo mismo realizarla a niños que a adultos.
Eso es innegable, pero también lo es que por encima de todo está el factor tiempo: de nada sirve una técnica perfecta de RCP si no se realiza lo antes posible. En muchas ocasiones, cuando una persona sufre una parada cardiorrespiratoria no hay nadie con experiencia a su alrededor ni tampoco hay ningún desfibrilador automático a mano. En esos casos, alguien debe lanzarse y realizar la RCP. Estas son las pautas que debe seguir:
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Llamar al 112.
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Realizar compresiones con ambas manos en el centro del pecho con fuerza y rápidamente, a un ritmo de entre 100 y 120 compresiones por minuto.
Si hay más de una persona, se puede hacer de forma simultánea: mientras una llama al 112, la otra inicia las compresiones torácicas. Desde el número de emergencias recibirán instrucciones para seguir atendiendo al afectado.