Este pasado martes, día 13, al filo de las seis de la tarde, Sara Carbonero (41 años) ha recibido la mejor de las noticias: ha sido dada de alta tras 11 días ingresada en un centro médico de Lanzarote como consecuencia de una operación de urgencia a la que tuvo que someterse. 

Por fin podrá regresar a casa. A Madrid, junto a sus hijos. No se puede decir que Carbonero haya comenzado el año 2026 con buen pie.

La presentadora se encontraba el pasado 2 de enero disfrutando de las primeras horas del año en Lanzarote, junto a un grupo de amigos y su razón de amor, José Luis Cabrera.

Hasta esta isla canaria se desplazó la de Corral de Almaguer para despedir el 2025 y abrazar el nuevo año, en la mejor de las compañías. No obstante, un fuerte dolor abdominal la obligó el pasado día 2 a ingresar de urgencia en el hospital José Molina Orosa de Lanzarote.

Sara Carbonero e Iker Casillas.

Sara Carbonero en los premios Elle, en noviembre de 2025.

Sara Carbonero en los premios Elle, en noviembre de 2025.

Gtres

Los facultativos consideraron que Carbonero debía ser operada de urgencia. El motivo de la intervención quirúrgica no se conoce de momento. «Es verdad que cuando ella llega al hospital lo hace muy débil», se ha explicado en los últimos días.

Sara tenía esperanzas de que este pasado lunes, día 12, pudiera viajar a la Península. Que su médico diera luz verde para su alta hospitalaria, extremo que ha llegado, finalmente, este martes, 13. A EL ESPAÑOL se desliza que Sara está «feliz» por volver a Madrid. 

Está deseando, como es natural, reencontrarse con sus hijos, Martín y Lucas, de 12 y 9 años respectivamente. Han sido unos días complicados, pero Carbonero no ha estado sola. Se la ha arropado constantemente. 

A su lado en Lanzarote, desde el mismo día del ingreso, han estado dos personas clave: su hermana, Irene, y su pareja, al que todos llaman cariñosamente Jota. Los dos no se han separado de la vera de Sara y se han turnado para acompañarla en todo momento.

La comunicadora manchega en un evento social en 2024.

La comunicadora manchega en un evento social en 2024.

Gtres

No es verdad que Goyi Arévalo, la madre de Sara, se haya desplazado a Canarias en estos 11 días. La progenitora de Sara no se ha movido de Madrid, donde reside cerca de sus hijas. Hace un tiempo, EL ESPAÑOL informó que también Goyi está encarando un tiempo delicado de salud.

Amén de por esta circunstancia, Arévalo han desempeñadpo un papel clave en la capital de España. Así se traslada a este diario. Goyi ha estado muy pendiente de todos sus nietos; tanto de los hijos de Sara como de los de Irene. También se ha ocupado de la intendencia de colegios y rutinas.

Cabe destacar que los menores ya han retomado el curso académico y su normalidad. Los hijos de Sara han podido hablar con ella. La única preocupación de la presentadora era que Martín y Lucas no se alarmaran en exceso al no verla regresar a casa, como les había prometido.

Sara tenía mucha ilusión por estar el 3 de enero en Madrid. Había organizado una fiesta por el cumpleaños de su hijo mayor, Martín. Pero esa velada no se ha podido celebrar con la presencia de la comunicadora. Se insiste en que no hay nada que temer: todo está en orden.

Especial hincapié se pone en el hecho de que esta operación no guarda relación alguna con el cáncer de ovarios que se le diagnosticó a Carbonero en 2019. «De verdad, no hay que crear ruido innecesario. Eso no ayuda», explica una fuente próxima a Sara.

En los últimos días, Carbonero ha estado bien, en planta, y atendiendo llamadas y mensajes. También ha retomado, según se explica a EL ESPAÑOL, algunos compromisos profesionales.

En otro renglón, quien lo sabe ha destacado la figura y presencia de Iker Casillas (44), exmarido de Sara, en estos días de ingreso.

Como no podía ser de otro modo, el exportero ha estado y está en constante comunicación con Carbonero y su entorno. Y ha sido el encargado de cuidar a sus hijos en Madrid. Casillas, además, ha atendido a la prensa y ha suavizado la alarma asegurando que todo está bien.

En sus propias palabras, Sara está «bien», y ha insistido en que «no hay que preocuparse, por suerte«, subrayando que su evolución es favorable. 

Antes de que su bache de salud la condujera al hospital, Sara reaparecía en redes desde Lanzarote junto a un carrusel de fotografías y un texto que decía así: «Las últimas horas de 2025 y las primeras de 2026 no han podido ser mejores. Baño en el mar, la isla más bonita y una compañía de lujo».

«Últimamente aparezco poco por aquí pero quería desearos a todos un año lleno de paz y tranquilidad, de momentos que cuenten y de personas que sumen. Desde hace unos años, mi deseo siempre es el mismo. Mucha salud y mucho amor para todos», posteó.

Y añadió: «Que este año traiga sonrisas, disfrute y muchos ratos de esos bonitos que nuestra alma necesita vivir. Buena música, ilusión, ganas y coraje para poder enfrentar los obstáculos que nos ponga la vida y actitud, siempre actitud. Que ya pasó uno más. Y aquí seguimos«.

Jota, su gran apoyo

Sara y José Luis paseando por Madrid, el 28 de marzo de 2025.

Sara y José Luis paseando por Madrid, el 28 de marzo de 2025.

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La relación entre Sara Carbonero y José Luis Cabrera, conocido como Jota, se consolidó a finales de 2024, aunque se conocían desde 2021 gracias a una amiga en común, Isabel Jiménez, con la que compartían planes en La Graciosa.

Tras la ruptura de Sara con Nacho Taboada en 2024, el vínculo con el empresario canario dio un paso adelante y a comienzos de 2025 salieron a la luz las primeras imágenes de la pareja en un acto público en Madrid y en escapadas a Canarias, confirmando una relación estable.

Sara y José Luis están felices y tranquilos. Conviene recordar que Isabel Jiménez hizo las presentaciones oficiales entre Sara y José Luis durante un viaje a Canarias por motivos profesionales.

Jiménez conoce bien a José Luis, porque éste es un buen amigo de su hoy exmarido, Álex Cruz. Sara y Jota se conocieron y cayeron estupendamente. Después de aquella primera toma de contacto, la comunicadora y Bonny se vieron con más frecuencia.