Lo de JJ Redick como entrenador de los Lakers es un proyecto a largo plazo como también se suponía que iba a ser lo de Xabi Alonso como técnico del Real Madrid. Al tolosarra le acabó condenando el perder los nervios con sus jugadores como los pierde noche sí y noche también Redick con sus francos ‘zascas’ -y en público-. Basta que un día los jugadores le digan basta, pero al menos por ahora, el entrenador de segundo segundo año aleja la amenaza de pasar por la guillotina y de ello puede dar gracias a un Luka Doncic que comandó una victoria balsámica contra los Atlanta Hawks (141-116). 

El precisamente ex del Real Madrid firmó 27 puntos, 5 rebotes y 12 asistencias con un 7/16 en tiros de campo y un 5/9 en triples sobreponiéndose a una lesión de ingle con LeBron James exhibiendo un generoso despliegue de su versión vintage con 31 tantos, 10 pases de canasta y 9 capturas con un 12/20 en lanzamientos y un 2/4 desde el perímetro. 

The King estuvo alineado con una nueva muestra de MVP de un Doncic que se reconcilió con los triples y con mucho de Álvaro Arbeloa para bien y para mal: el esloveno se mostró peleón como nunca en defensa urgido por la necesidad tras tres derrotas seguidas pero también desentonó algo en ataque con hasta 7 pérdidas de balón y terminó con cuatro faltas y una técnica cuando sigue coleando la polémica del Doncic más marrullero con su crudo enfrentamiento con Dennis Schröder. 

Pero la convincente victoria de los Lakers estuvo sobre todo regida por el ímpetu y el acierto a partes iguales en lo que fue una sorprendente puntería por parte de los de púrpura y oro. Resignados a oír el gruñido del hierro una y otra vez desde el perímetro, retumbó esta vez el splash por su frecuencia, metiendo más y más triples unos Lakers que se dispararon hasta el 19/34 desde la larga distancia para un 56% -venían de un 22% ante los Kings la noche anterior-, y fluyeron en ataque con hasta 36 asistencias.  

Todo parecía tan simple como meter los triples como bien decía Redick tras la dolorosa derrota en Sacramento y el conjunto angelino se veía ganando 81-60 al descanso y mandando 95-63 con 8 minutos por jugar del tercer cuarto tras un triple de LeBron. Por su parte, Doncic se preparara para sestear en el último parcial en lo que prometía ser un plácido desenlace. 

Pero, porque no hay noche tranquila para los Lakers, los de púrpura y oro pasaron de verse 32 arriba a 11 con el 108-97 que puso Dyson Daniels con todavía 9 minutos por disputar. El tiempo muerto de Redick surtió efecto y los murmullos de antaño llamado Staples Center pasaron a ser vítores de un cómodo cierre de telón de una noche a pedir de boca. 

En el que fue el retorno de Rui Hachimura -7 puntos desde el banquillo-, todo el equipo estuvo a la altura de Doncic, con un doble-doble de 17 puntos y 18 rebotes de Deandre Ayton, 17 tantos para Jake LaRavia, 16 para Marcus Smart y 10 para Gabe Vincent. En una noche sin pívot suplente con la ausencia de Jaxson Hayes, los Lakers supieron jugar agresivo sin ‘5’ en pista ante unos Hawks en los que no bastaron los 26 puntos de Nickeil Alexander-Walker y los 25 de CJ McCollum desde el banquillo. 

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Unos Hawks que justo están estrenando la era post Trae Young y que tenían bajas importantes como Kristaps Porzingis, Zaccharie Risacher y Luke Kennard. Todo se juntó para que los Lakers pudieran tener por fin un triunfo con margen, dando hasta tiempo de que jugaran Bronny James y el nuevo fichaje con un contrato de 10 días, el escolta Kobe Bufkin. Doncic espantó el infausto destino Xabi Alonso a su cuestionado entrenador, JJ Redick.