El Sevilla FC se ha convertido en estos últimos años en un devorador de entrenadores. Desde la destitución de Julen Lopetegui, el técnico que lo dejó cuarto tres años seguidos, por la entidad de Nervión han pasado Jorge Sampaoli, José Luis Mendilibar, Diego Alonso, … Quique Sánchez Flores, Xavier García Pimienta y Joaquín Caparros hasta llegar a Matías Almeyda. Siete entrenadores en poco más de tres años que reflejan esa inestabilidad deportiva e institucional que ha heredado el entrenador argentino, que ahora ha entrado en ese bucle que lo coloca en el foco. La undécima derrota de la temporada en 19 partidos, todas ellas con matices bien distintos, lógicamente también tienen responsabilidad del técnico, que si mantiene el crédito es más por la falta de referentes que tiene la entidad que por esos siete puntos de 33 posibles que hubieran sentenciado a cualquier otro.
El duelo ante el Celta exhibió la impotencia de este Sevilla. Ni aplicando la mejor libreta de Almeyda, en cuanto a intensidad y despliegue físico, le sirvió para generar ocasiones de gol. El primer remate a portería llegó en el 71′, con un inocente disparo de Agoumé, y la única ocasión de peligro la protagonizó el joven Miguel Sierra en el tiempo de prolongación. Todo un síntoma de que la elección del técnico, que recuperó esa presión hombre a hombre por todo el campo, tampoco sirvió para mejorar el resultado final, por más que las formas fueran bien distintas a las de la derrota ante el Levante. A la falta de calidad de la plantilla se unen las bajas de jugadores clave como Azpilicueta -su fichaje asumía ese riesgo-, Suazo o Rubén Vargas, que precisamente recayó de la lesión cuando apenas llevaba cinco minutos sobre el terreno de juego. La baja de Akor Adams, uno de los máximos goleadores del equipo con tres dianas, también se ha convertido en un problemón, ante el mal momento de Isaac Romero y la falta de alternativas.
«Veo un esfuerzo en los jugadores muy grande. Hay decisión y personalidad en un momento en el que no es fácil de entrar, jugar y tomar riesgos. A los muchachos no les puedo pedir nada, sólo insistir, tener paciencia y tranquilidad en momentos complicados como éste», apuntó Almeyda, que sí reconoció ese lastre de la falta de gol. «Nos falta esa efectividad, estamos carente en ese sector. Es la realidad que tenemos. Los muchachos dejaron todo en un momento de dificultad. Dejan el alma, pero no alcanza», lamentó el argentino, que continúa en esa búsqueda de soluciones para que su equipo alcance un equilibrio que no se ha vislumbrado en la primera vuelta del campeonato. No le gustó al técnico, ni tampoco al vestuario, que la grada la tomase con los futbolistas, a los que se le puede criticar su falta de acierto pero no esa actitud que los llevó a correr los kilómetros que marcaba el plan de su entrenador.
«El momento no es el adecuado, pero
es el equipo que hay, los jugadores son éstos y por ahora el entrenador soy yo»
Matías Almeyda
Entrenador del Sevilla FC
El dilema ahora está sobre la mesa de los dirigentes. La confianza en Almeyda, a quien se le firmó un contrato de tres temporadas, era absoluta desde la zona noble, donde se creía haber encontrado al entrenador ideal para el momento actual del Sevilla. La energía que ha transmitido el argentino desde su llegada y esa portavocía del club que también ha asumido eran cualidades muy valoradas, pero los resultados empiezan a erosionar su figura.
Las dos derrotas con las que ha comenzado 2026, y que se unen a las dos con las que acabó 2025, han dejado al Sevilla fuera de la Copa del Rey y con sólo tres puntos de ventaja con la zona de descenso. Por segunda vez en la temporada, el Sevilla de Almeyda ha enlazado tres derrotas seguidas. En octubre fueron ante Mallorca, Real Sociedad y Atlético de Madrid -las dos últimas seguidas como visitante- lo que lo llevó a la decimotercera plaza en LaLiga y a quedarse con cuatro puntos por encima del descenso, que entonces también marcaba el Valencia. La victoria ante Osasuna dio oxígeno al equipo, como también la posterior ante el Oviedo, después de la derrota en el derbi y el empate en Mestalla. Ahora, de nuevo los de Almeyda han enlazado tres derrotas -Real Madrid, Levante y Celta-, con el matiz de que las dos últimas han sido en el Ramón Sánchez-Pizjuán, donde el Sevilla sólo ha sumado 10 de 30 puntos posibles.
10
Puntos
Los que ha sumado el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán tras diez encuentros como local
Precisamente, Almeyda comenzó 2026 con el reto de recuperar la fortaleza en Nervión. En el relato del club se apuntaba a esos tres partidos de enero en casa como objetivo para sumar y seguir en una posición cómoda en la tabla. Sin capacidad económica para reforzar la plantilla, el plan pasaba por seguir en una zona tranquila y decidir a final de mes dónde reforzar al equipo, sobre todo si se produce esa deseada y obligada venta que cuadre el balance económico. El director de fútbol viene trabajando en un plan a medio plazo y la idea era seguir con los ajustes en este mercado para que la próxima temporada se pudiera afrontar con mayor desahogo que el pasado verano. Pero la realidad del equipo invita a una reflexión. La falta de recursos disponibles para el entrenador se ha convertido en un problema para la dirección de partidos, que, si tampoco es el punto fuerte de Almeyda, se complica todavía más con esa carestía de futbolistas.
«Saben la parte económica. Es difícil que se pueda reforzar al equipo. Por eso hablo de tranquilidad y ser conscientes. Que ese dolor no nos hunda, que sirva como la reacción del equipo hoy, que sí la hubo tras el partido pasado», señaló Almeyda sobre esa realidad del mercado. «El momento no es el adecuado, pero es el equipo que hay, los jugadores son éstos y por ahora el entrenador soy yo. Mientras haya aire, vamos a dar batalla», lanzó el entrenador argentino, que, poco a poco, va entrando en ese bucle del banquillo del Sevilla.