Coproducción europea con Palestina, entre otros países, Yunan posee un mensaje humanista con una clara intención lírica y explora temas como la soledad, el desarraigo y la conexión humana. Una isla remota, con su belleza salvaje y su aislamiento severo, funciona como una metáfora de la mente del protagonista: un espacio donde el tiempo y los recuerdos se mezclan, donde la soledad puede ser tanto cárcel como revelación.
Afectado por la soledad, el bloqueo creativo y una sensación de vacío permanente, Munir decide viajar hacia una isla remota del mar del Norte con la intención de morir en soledad. Allí conocerá a Valeska, una mujer excéntrica que regenta una pequeña pensión, y a su hijo Karl, un hombre ce carácter duro y reservado. A través de encuentros silenciosos, la inmensidad del paisaje y la crudeza de la naturaleza, el viaje de Munir se convierte en una exploración poética sobre el dolor del exilio, la memoria, la identidad y la posibilidad de redención.