Mario Conde ha sido entrevistado en el podcast WORLDCA$T y ha centrado buena parte de la conversación en una idea: el sistema financiero tradicional se enfrenta a una transformación acelerada por la tecnología cripto. Su advertencia es directa: «Si yo ahora estuviera en banca, en la banca convencional… uy, la que viene«.
A partir de ahí, el exbanquero describe un futuro en el que el mercado se aleja poco a poco de los formatos actuales. Según cuenta, las empresas tenderán a emitir tokens (activos digitales) que representan derechos de propiedad o participación, en lugar de acciones tradicionales. La ventaja, tal y como lo plantea, estaría en el funcionamiento: esos activos podrían moverse en redes digitales capaces de registrar y transferir propiedad con menos fricción, más rapidez y menor coste que los sistemas bursátiles de hoy.
Con esa idea sobre la mesa, Conde da un paso más y apunta al papel de la bolsa. En su opinión, si el mercado bursátil ha sido hasta ahora una gran red para transmitir propiedad, esa transmisión podría acabar haciéndose en redes de cadena de bloques, con liquidaciones más rápidas y una operativa más barata. Dicho de otro modo: el mercado seguiría existiendo, pero cambiaría la infraestructura.
En otro momento de la entrevista, el empresario vuelve a la comparación entre banca tradicional y plataformas de criptomonedas. Aquí no se centra tanto en inversiones como en la vida diaria: custodia del dinero, pagos y transferencias. Su idea es que parte de esos servicios podrían terminar realizándose sin pasar por un banco, a través de plataformas digitales en las que el usuario guarda su saldo y opera directamente.
Uno de los argumentos que usa para explicarlo es la velocidad. Según expone, en cripto una transferencia puede ser casi inmediata, mientras que en el circuito bancario tradicional puede demorarse más. Por eso, insiste, la cuenta corriente pierde parte de su atractivo práctico si el usuario puede operar desde una plataforma de criptomonedas y además pagar con una tarjeta vinculada a ese saldo.
Oro digital mediante tokens
Entre todas sus predicciones, Conde pone el acento en una y pide que se recuerde. Habla de un escenario en el que un Estado o una entidad pública custodie oro y, sobre ese oro, emita tokens que representen un derecho sobre esa reserva.
Lo presenta como una vuelta a un principio histórico: respaldar el dinero con un activo. En su explicación, ese token daría un derecho conceptual sobre una cantidad de oro y, si llegara a implantarse, cree que podría imponerse con fuerza.
Dentro de ese mismo marco, menciona que ya existen criptomonedas estables (stablecoins), pensadas para mantener su valor vinculado a una moneda como el dólar. Su propuesta, tal y como la formula, sería ir un paso más allá: pasar del respaldo en divisa al respaldo en oro.
Bitcoin y la escasez
Cuando compara ese posible token respaldado por oro con Bitcoin, el antiguo presidente de Banesto destaca un punto en común: la escasez. Según explica, Bitcoin no puede emitirse sin límite porque su algoritmo restringe el número de unidades y, por eso, el precio tiende a subir si aumenta la demanda.
Préstamos en criptomonedas estables
En ese horizonte, Conde también imagina un siguiente movimiento: que los bancos terminen ofreciendo préstamos en stablecoins. Para hacerlo, dice, tendrían que crear o integrar sus propias plataformas de criptomonedas y facilitar custodia y operativa a sus clientes. Lo que hoy sonaría extraño en una sucursal, añade, podría normalizarse dentro de nada si el mercado empuja en esa dirección.
Empleo y renta universal
El exbanquero conecta ese cambio financiero con otro debate mayor: el empleo. Según su planteamiento, la automatización hará desaparecer 850 millones de empleos y, durante la transición, podría abrirse paso una renta universal por necesidad social.
Además, enlaza ese escenario con la política monetaria. A su juicio, los gobiernos tenderán a emitir más dinero para sostener el sistema, aunque advierte del efecto que eso puede tener sobre el valor real de la moneda si no va acompañado de riqueza equivalente.