Expertos en energía y materias primas coinciden: si la situación en Irán se descontrola, eso tendría repercusiones masivas en los mercados petroleros y financieros mundiales, ya que Irán produce cuatro veces más petróleo que Venezuela, explica a DW el experto en energía Andreas Goldthau.
«Irán es el tercer mayor productor dentro de la OPEP. Su producción representa cerca del 4 por ciento de la demanda mundial. Venezuela produce solo cerca del 1 por ciento. Se estima que se exportan alrededor de dos millones de barriles de la producción iraní, en comparación con solo unos 350.000 en Venezuela. Por lo tanto, un cierre de Irán tendría un impacto claramente mucho mayor en los mercados mundiales», subraya Goldthau, director de la Escuela de Políticas Públicas Willy Brandt en la Universidad de Erfurt.
En el caso de Irán, además, siempre juega un papel el miedo a un conflicto regional en el Golfo Pérsico. «La región posee alrededor del 50 por ciento de las reservas mundiales de petróleo, y un tercio de la producción mundial de petróleo se concentra en Oriente Medio. Por lo tanto, los acontecimientos políticos en Irán influyen en los mercados con mucha más fuerza que en el caso de Venezuela», afirma Goldthau.
El país sudamericano dispone, según datos estimados de la OPEP, con 303.000 millones de barriles (un barril corresponde a 159 litros), la mayor reserva de petróleo del mundo. Se trata de petróleo pesado, que solo puede ser extraído y refinado con una tecnología especial. Una gran parte de este se halla en el Cinturón del Orinoco, de difícil acceso.
9 de enero de 2026: imagen de un video que circula en las redes sociales, con automóviles incendiados y manifestantes en las protestas en Teherán. Imagen: SOCIAL MEDIA/REUTERS
Espiral descendente en Venezuela
Al igual que Venezuela, la industria petrolera de Irán se ve afectada por sanciones internacionales. Apenas hay acceso a tecnologías modernas de explotación, y el mantenimiento es caro por la falta de repuestos e inversiones.
El hecho de que sea un sector estatal dificulta el flujo de capital extranjero, indica Goldthau. ”Las refinerías del país no producen productos petrolíferos que cumplan con los estándares de calidad de los clientes occidentales. Además de las sanciones, esto también es consecuencia de los ataques de Estados Unidos e Israel al sector intermedio de Irán».
En la industria del petróleo y el gas, el término midstream (sector intermedio) se refiere al transporte, almacenamiento y procesamiento inicial del crudo y el gas natural tras su extracción.
A pesar de esos problemas, el sector petrolero iraní ha sido sorprendentemente resiliente, afirma Goldthau, al menos en cuanto al volumen de producción. Nunca volvió a alcanzar los niveles previos a la revolución de 1979, de cerca de seis millones de barriles diarios, pero, «tras caer a dos millones de barriles en la década de los 80, se estabilizó ahora en más de cuatro millones de barriles por día. Sin embargo, los ingresos petroleros estatales están bajo una considerable presión. Desde hace años, Irán debe ofrecer petróleo con descuento para encontrar compradores. El resultado es que no se están realizando las inversiones necesarias en el sector petrolero».
Humo tras un ataque israelí a un depósito de petróleo en Teherán, en junio de 2025.Imagen: Vahid Salemi/AP Photo/picture alliance
Pobreza a pesar de la riqueza energética
La situación es comparable a la de Venezuela: a pesar de su riqueza energética, la deficiente infraestructura energética de Irán implica cada vez más dificultades para proporcionar a su población energía asequible, mientras que los subsidios energéticos consumen una parte cada vez mayor del presupuesto estatal. El resultado: crisis económica, devaluación de la moneda, hiperinflación y protestas generalizadas .
Un escenario podría ser particularmente peligroso para los mulás gobernantes de Teherán: si los trabajadores del sector petrolero iraní se unen a las protestas, la situación podría complicarse más. Todavía no está claro si han estallado disturbios en la provincia de Juzestán, la región productora más importante del país, y hasta el momento no hay indicios de una disminución de las exportaciones de crudo, informa la revista estadounidense Fortune.
Pero si los trabajadores petroleros siguieran el llamado de Reza Pahlavi, hijo del último sah de Persia, quien vive exiliado en Estados Unidos, y se declararan en huelga, las consecuencias serían impredecibles. En 1978, las huelgas petroleras provocaron el colapso de la monarquía en pocos meses y el ascenso al poder del clérigo chií ayatolá Ruhollah Jomeini .
Si la República Islámica cayera, el equilibrio de poder en la región cambiaría drásticamente. «El mejor resultado sería un cambio total de gobierno. El peor resultado sería un conflicto interno prolongado y la continuación del régimen actual», advierte Mark Mobius, inversionista pionero en los países emergentes de Asia.
Reza Pahlavi, hijo del último sah de Persia, llamó a los trabajadores de la industria petrolera iraní a la huelga.Imagen: Joel Saget/AFP
¿Precio del petróleo en 120 dólares por barril?
Si la producción iraní cesara, el precio del crudo subiría drásticamente a corto plazo, pero a mediano plazo, otros productores cubrirían el déficit dejado por Irán. Las reservas estratégicas de la Agencia Internacional de Energía también podrían utilizarse para estabilizar el mercado, según el experto en energía Andreas Goldthau.
Goldthau ve como un problema mayor que «los actores iraníes puedan extender el conflicto a toda la región». El cierre del Estrecho de Ormuz, por donde se transporta más del 25 por ciento del petróleo comercializado por mar, podría, según estimaciones de bancos de inversión como JPMorgan, catapultar el precio del petróleo hasta los 120 dólares por barril.
Además, es posible que se produzcan ataques a las instalaciones de producción o procesamiento de petróleo en los países vecinos de Irán, lo que también afectaría a los mercados petroleros. Dado que alrededor del 20 por ciento del comercio mundial de gas natural licuado (GNL) pasa por el estrecho de Ormuz, un conflicto en la región podría provocar un aumento de los precios del gas en Europa, advierte el experto Goldthau.
(cp/ms)