La prueba duró exactamente una semana. Lo que TVE presentó como un “especial” con vocación de abrir una nueva ventana informativa en prime time ha acabado confirmando, una vez más, lo difícil que resulta sacar rédito al análisis político en la noche del viernes. Tras el sonoro pinchazo de Directo a la gente, La 1 corrige rápidamente el rumbo y reorganiza su programación con una estrategia mucho más conservadora: nostalgia, archivo y cine comercial.

El pasado viernes, la pública apostó fuerte al reunir a Jesús Cintora, Marta Flich y Gonzalo Miró en horario estelar, inmediatamente después del Telediario. El movimiento tenía lectura editorial y estratégica: testar el tirón de tres de los rostros más visibles de la temporada y medir si el infoanálisis podía funcionar fuera de las tardes. El resultado fue demoledor. El espacio quedó muy lejos de sus competidores y fue superado incluso por Cuatro, un dato especialmente delicado para una cadena generalista que aspira al liderazgo del prime time.

La noche dejó un retrato claro del panorama: El desafío regresó en Antena 3 con su nueva temporada con un sólido 17% y más de 1,5 millones de espectadores, ¡De viernes! resistió el envite como pudo en Telecinco con un 10,7%, y Cuatro, con cine y First Dates, logró superar a La 1 en varios tramos de la franja. Un escenario que deja poco margen para insistir en experimentos.

Aunque TVE vendió Directo a la gente como una emisión puntual ligada a la actualidad internacional, nadie duda de que, de haber funcionado, el formato habría tenido continuidad. No fue el caso. El resultado ha sido suficiente para que la cadena pública archive la idea y recupere una receta conocida, de bajo riesgo y mejor rendimiento histórico.

Los tres presentadores de ‘Directo a la gente’. (TVE)

Este viernes, La 1 opta por una doble apuesta clásica. A las 21:45 horas emitirá una nueva entrega de Viaje al centro de la tele, el formato de archivo que revisita momentos emblemáticos de la historia de TVE y que se ha convertido en un comodín recurrente para cubrir huecos delicados de parrilla. Apenas 25 minutos después, a las 22:10, el canal recupera el cine como eje del prime time con el inicio de un ciclo dedicado a Misión imposible.

La primera película será Protocolo fantasma, uno de los títulos más populares de la saga protagonizada por Tom Cruise, seguida ya en el late night por otra entrega de la franquicia. Una decisión que apunta claramente a la fidelización del público masculino-adulto y al consumo lineal tradicional, frente a la volatilidad que sufren los formatos de actualidad en noches tan competitivas.

El giro no es menor. En apenas siete días, TVE pasa de intentar “torpedear” a El desafío con un bloque informativo reforzado a asumir que el viernes sigue siendo territorio hostil para el debate político en abierto. La reorganización confirma, además, una tendencia cada vez más evidente en la pública: cuando el riesgo editorial no se traduce en audiencia, la parrilla se repliega rápidamente hacia contenidos de marca segura, aunque no de grandísimas audiencias. Con este movimiento, sin lugar a dudas, La 1 renuncia a la pelea por el liderazgo, pese a que actualmente se encuentra en una dura batalla con Antena 3 por el mes de enero.

Para Gonzalo Miró, Marta Flich y Jesús Cintora, el pinchazo no afecta a su peso en las tardes, pero sí cierra —al menos por ahora— la puerta a una expansión en prime time. Para La 1, la lectura es aún más clara: el viernes por la noche sigue pidiendo evasión, espectáculo o cine reconocible. Y cualquier intento de salirse de ese guion paga un precio inmediato en audiencias.

La prueba duró exactamente una semana. Lo que TVE presentó como un “especial” con vocación de abrir una nueva ventana informativa en prime time ha acabado confirmando, una vez más, lo difícil que resulta sacar rédito al análisis político en la noche del viernes. Tras el sonoro pinchazo de Directo a la gente, La 1 corrige rápidamente el rumbo y reorganiza su programación con una estrategia mucho más conservadora: nostalgia, archivo y cine comercial.