El Sphere KinetiCore es el casco Lazer que se define elegante y aerodinámico sin estridencias.
Hablar de Shimano es, inevitablemente, hablar de la arquitectura sobre la que se asienta el ciclismo moderno, y eso incluye a las marcas que orbitan bajo su paraguas, como es el caso de Lazer.
La firma belga, que lleva más de un siglo moldeando la estética y la seguridad de nuestras cabezas, acaba de presentar el Sphere KinetiCore, un casco que llega con la ambición de ser ese “todo en uno” que el ciclista de carretera, el de verdad, reclama cuando se quita el dorsal o, simplemente, cuando nunca ha tenido interés en llevarlo.
Lo primero que llama la atención de este Sphere KinetiCore es la persistencia en su tecnología propia.
Mientras el mercado se satura de soluciones externas, Lazer insiste en sus Zonas de Deformación Controladas.
Es un enfoque interesante y crítico: integrar la protección contra impactos rotacionales en la propia estructura del casco, reduciendo el uso de plásticos añadidos y, de paso, aligerando el conjunto. El resultado en báscula son 270 gramos para una talla M, una cifra honesta para un casco que no busca ser el más extremo, sino el más equilibrado.
Pero no nos engañemos, en el ciclismo la estética es el primer filtro.
El Sphere apuesta por un diseño que Lazer define como elegante y aerodinámico, huyendo de estridencias.
Es un casco que se siente cómodo tanto en una grupeta de domingo como en una salida rápida después del trabajo.
Han resuelto con inteligencia detalles del día a día que a veces los ingenieros olvidan: una base optimizada para sujetar las gafas cuando el sol desaparece o el puerto para el LED Universal, un guiño necesario a la seguridad real en un mundo donde la visibilidad ya no es negociable.
Cuesta 149,99 euros, un precio que lo sitúa en esa clase media aspiracional donde la competencia es feroz.
Sin embargo, el valor diferencial reside en esa herencia belga de Malinas.
Diseñar cascos donde el pavé y el viento de costado son la norma te da una perspectiva diferente.
El Sphere KinetiCore no intenta revolucionar la física, sino pulir la experiencia del usuario con correas cosidas de tacto premium y una ventilación que promete mantener las ideas frescas cuando la carretera pica hacia arriba.
Al final, se trata de confianza; la de saber que llevas un producto redondo, nacido de la experiencia y pensado para quien entiende que pedalear es, ante todo, un placer que no debería verse interrumpido por un equipamiento incómodo.

