La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) ha presentado el estudio ‘Empleo tecnológico en el mercado laboral español 2026’, un riguroso análisis que desmonta muchos de los tópicos que rodean al empleo TIC y STEM en España.

En un contexto marcado por la digitalización y la irrupción de la inteligencia artificial, el informe pone cifras a una realidad mucho menos optimista de la que suele difundirse desde el ámbito empresarial.

Un frenazo al empleo tecnológico

El estudio constata que, aunque el empleo tecnológico creció con fuerza entre 2020 y 2025 y ya supera el millón de personas ocupadas, su protagonismo es reducido en comparación con otras actividades económicas ya asentadas. Entre 2024 y 2025 se ha producido un preocupante frenazo, con una caída interanual del 4,5%. Este estancamiento aleja a España de los objetivos europeos previstos para el final de la década, que exigen crear cerca de un millón de empleos tecnológicos antes de 2030.

Asimismo, el informe revela que el porcentaje de empresas con 10 o más empleados que cuentan con expertos en TIC ha descendido un 16% desde 2018, por lo que el empleo tecnológico no se extiende de forma capilar al conjunto del tejido productivo.  Menos de un 2% de las microempresas españolas contrata a un especialista en TIC, y disciplinas clave como la inteligencia artificial o la ciberseguridad apenas están presentes en las plantillas. Más allá del frenazo al empleo tech, España lidera el desempleo tecnológico en la UE, concentrando a uno de cada cuatro desempleados europeos con formación en TIC.

El estudio también desmiente la narrativa sobre el rol del ecosistema startup, empresas tecnológicas emergentes y los llamados unicornios, cuyo impacto real es residual: el empleo que crean estos unicornios representa un 0,1% del total. 

Los salarios del empleo tecnológico pierden poder adquisitivo

En materia salarial y de condiciones laborales, el diagnóstico es igualmente preocupante. Mientras la cifra de negocios del sector TIC entre 2021 y 2023 ha crecido más en un 21%, los salarios han perdido poder adquisitivo: han aumentado un 6,2% frente al 15,3% de incremento del IPC. La precarización, la falta de formación continua o las limitaciones al teletrabajo dificultan la retención del talento y alimentan la emigración de profesionales cualificados.

Para UGT, los datos del informe confirman que, de mantenerse las actuales dinámicas de empleo, salarios y condiciones laborales, España no alcanzará los objetivos marcados por la Unión Europea y seguirá perdiendo talento tecnológico, con efectos negativos sobre la competitividad y la sostenibilidad de la economía.

Consulta y descarga el informe completo aquí.