El Albacete consumó una de las mayores sorpresas de la Copa con la eliminación del Madrid en los octavos de final. El torneo alumbró a otro héroe, Jefté Betancor, un delantero canario de 32 años que con sus dos goles pasó a los altares de una competición tan especial como la Copa. El Albacete volvió a repetir escenas de gloria y alegría, como a principios de los años noventa cuando dio el salto a Primera División para lograr un excelente séptimo puesto en el curso 91-92. Aquel Queso Mecánico gestado por Benito Floro vivió temporadas de cierta gloria. Curiosamente, en el verano de 1993, con el Alba en Primera después de derrotar al Mallorca en la promoción de descenso, nació Jefté Betancor. Casi 33 años después, este delantero con nombre bíblico y apellido de conquistadores de las islas Canarias, pasó a la historia del propio Alba y de la Copa.

“Es increíble lo que hicimos. Todavía lo estoy asimilando. Mira, puedes soñar con hacerle un gol al Madrid, pero meterle dos y eliminarlo es cumplir uno de tus mejores sueños”, aclara Jefté a EL PAÍS vía telefónica. “Ya hemos dejado claro que cualquiera que venga ahora a Albacete sabe que no lo tendrá fácil”, reseña, mientras explica las sensaciones que vivió en el terreno de juego ante el conjunto que dirigió por primera vez Álvaro Arbeloa. “No me gusta hablar mucho de los rivales. El Madrid es uno de los mejores equipos del mundo, sin duda, pero me dio la impresión de que nosotros le metimos más corazón, más ilusión y más coraje. La afición también nos ayudó para acabar con uno de los mejores del mundo”, aclara.

Su gol definitivo al Madrid muestra las cualidades de un buen delantero. Un gran golpeo de interior al palo más largo de Lunin, que no pudo hacer nada. Un gesto que desvela la calidad del Pichichi de la Liga griega del pasado curso. Fue en las filas del Panserraikos, donde anotó 16 dianas en la fase regular de la competición helena. “En este equipo ha sido donde más tiempo he estado en mi carrera, un año y medio”, aclara. Allí jugó cedido por el Olympiakos, el gigante del fútbol griego entrenado por el vasco José Luis Mendilibar que lo fichó en enero de 2025. El mismo equipo que lo volvió a ceder este verano al Albacete, donde lleva este curso tres goles en la Copa del Rey y cuatro en la Liga. En El Pireo, la sombra del marroquí El Kaabi, ahora en la Copa de África, es demasiado alargada.

Precisamente han sido las cesiones el caldo de cultivo en el que se ha movido este futbolista que emigró muy rápido de Gran Canaria para labrarse una carrera en el fútbol de Península. Desde su llegada al Hércules en 2012 se convirtió en un auténtico trotamundos del fútbol. “Puedo explicar mi trayectoria en que siempre he ido buscando lo mejor para mí. He estado en tantos equipos porque siempre he querido mejorar y he sido valiente. Siempre he pensado que podía dar más, y por eso me he movido tanto”, explica.

En este periodo tuvo sus momentos altos y otros mucho más deprimentes. Estuvo cerca de abandonar el fútbol a los 24 años: en 2017, cuando jugaba en categoría regional, cedido por la UD Las Palmas. “Pasé seis meses muy malos. La cabeza no me iba y jugaba con mis amigos en el barrio. Y el aspecto mental es lo más importante en un deportista. Con la ayuda de mi familia y de mi psicóloga, con la que llevo ya nueve años, puede salir adelante. Hice una prueba en el fútbol austriaco y desde entonces no he hecho más que mejorar. Creo que me merezco esto que me está pasando”, destaca.

Antes del Panserraikos griego, Jefté ha jugado en Chipre con el Pafos; en Rumanía con el CFR Cluj, FCV Farul y Voluntari; en Austria con el SV Ried, SV Mattersburg, Vorwärts Steyr y Stadl-Paura; mientras que en España pasó por el Ontinyent, Hércules, CD Tenerife, Eldense, Unión Viera, Las Palmas, Arandina y UD San Fernando.

Una carrera que ha permitido a este canario hablar inglés, rumano, alemán, italiano y algo de griego y formar una personalidad con el aporte de distintas culturas. “Eso sí, me siento muy canario”, reconoce mientras disfruta del gofio que le sigue llevando su madre cuando va a Albacete. Allí, en la Mancha, se ha desatado la ilusión. “Soñar es gratis y soñamos a lo grande. Hemos eliminado al Celta y al Madrid. El que venga sabe que lo tendrá muy complicado”, aclara Jefté, admirador de Benzema. “Soy alto, pero no me gusta rematar de cabeza. Soy un delantero más de movimientos, de tener el balón en el pie y moverme con él”, concluye.

Con contrato con el Olympiakos hasta 2027, Jefté intenta digerir su éxito ante el Madrid pensando en el Cádiz, próximo rival del Albacete, 17º en Segunda. “No sé qué pasará con mi futuro. Ahora solo pienso en el Cádiz y luego en el sorteo de la Copa, donde estamos haciendo disfrutar a nuestra afición”, concluye el nuevo héroe de la Copa del Rey.