Un arquitecto diseña una casa minimalista sobre los árboles para un activista medioambiental

Escondida entre los árboles del valle suizo de Onsernone, encontramos una pequeña construcción, liviana y sencilla, concebida por el arquitecto Olin Petzold. Situada a unos 150 metros de la vivienda principal, esta casa minimalista anclada en el bosque sirve de estudio de escritura, habitación de invitados y refugio personal. Petzold se inspiró en el entorno y también en Walden la obra del escritor y naturalista americano Henry David Thoreau. Quería recrear ese mismo espíritu de inmersión en la naturaleza. Según el arquitecto, «esa propuesta guió todas las decisiones, desde la elección de los materiales hasta la organización espacial, creando una estructura que favorece la contemplación y la creación por encima de la comodidad convencional».

Casa en el rbol triangulara

Enclavada en el bosque, la Casetta Tessino es un remanso de serenidad para los artistas amantes de la naturaleza.

© Peter TillessenAdaptada a las necesidades de un lugar remoto

La construcción de un edificio nuevo suele ser un reto, ya que exige el cumplimiento estricto de reglamentos locales que a veces son más restrictivos de lo que los propietarios desearían. En el caso de Casetta Tessino, esta casita del árbol suspendida sobre el terreno, la génesis comenzó cuando su propietario, un artista y activista medioambiental, quiso ampliar su espacio vital. En aquel momento, la normativa de la zona era inflexible con respecto a una ampliación tradicional de los edificios existentes en su terreno. A ello se sumaba la prohibición de cimientos, por lo que la única opción que le quedaba era construir en altura y anclar la nueva estructura no al suelo, sino al propio bosque circundante.

Interior de casa en el rbol de madera

En la cabaña, cada espacio está dedicado a una actividad, (escritura, lectura, descanso), que se distingue de los demás sin dejar de estar integrado en una misma estructura armoniosa.

Madera, plexiglás y magia

Para ello, recurrió a la ayuda de Petzold. «La estructura resultante está equilibrada sobre tres árboles», dice el arquitecto, «emerge del suelo del como un nido de pájaros geométrico construido con paneles de madera y policarbonato translúcido que filtran una luz suave y tenue al interior compacto». El emplazamiento también tenía otras limitaciones, quizá más prosaicas, sobre todo las relacionadas con su ubicación, inaccesible para la maquinaria de construcción habitual. “Ese aspecto influyó en todas las decisiones de diseño”; cada elemento tenía que ser lo bastante ligero como para poder levantarlo y ensamblarlo a mano. En consecuencia, «los detalles se simplificaron para facilitar la tarea a constructores no profesionales». Fue el propietario quien acabó asumiendo el proyecto y convirtiendo los planos en realidad «mediante un trabajo minucioso y paciente».