Tras el contagio por Covid-19, algunas personas continúan, incluso años después, experimentando secuelas posagudas persistentes provocadas por esta patología. Los síntomas incluyen cambios neurocognitivos como confusión mental, olvido o disminución de la función ejecutiva, y pueden persistir ≥ 3 meses. Por otra parte, existen factores de riesgo que agravan la Covid …



Tras el contagio por Covid-19, algunas personas continúan, incluso años después, experimentando secuelas posagudas persistentes provocadas por esta patología. Los síntomas incluyen cambios neurocognitivos como confusión mental, olvido o disminución de la función ejecutiva, y pueden persistir ≥ 3 meses.

Por otra parte, existen factores de riesgo que agravan la Covid persistente, como la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la obesidad, además de la reinfección por SARS-CoV-2.

Buscar una explicación para los síntomas neurológicos persistentes fue el objetivo de investigadores de la Facultad de Medicina Renaissance de la Universidad de Stony Brook, en Nueva York (EE. UU.). El estudio, publicado en la revista ‘eBioMedicine’, se realizó en 227 personas que experimentaron dificultades neurocognitivas tras la infección por Covid-19 —como dolores de cabeza, vértigo, desequilibrio, alteraciones del gusto y el olfato y confusión mental— y mostró un aumento significativo de la proteína tau en el plasma sanguíneo. Esta proteína está presente en los nervios y, especialmente, en el cerebro. Los niveles excesivos de tau se asocian a enfermedades neurodegenerativas y se encuentran en muchos pacientes con alzhéimer.

«Este es uno de los primeros estudios que demuestra que un virus puede contribuir al desarrollo de una producción anormal de tau con el tiempo, con importantes implicaciones para nuestra comprensión de los factores biológicos implicados en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas», explicó el Dr. Benjamin J. Luft, director del Programa de Salud y Bienestar del WTC, especialista en enfermedades infecciosas y profesor de Medicina Edmund D. Pellegrino en la RSOM.



Tau como biomarcador

El equipo de investigación analizó muestras de plasma sanguíneo tomadas antes de que los participantes contrajeran la Covid-19 y meses o años después de la infección. Midieron una proteína tau específica, pTau-181, que significa tau fosforilada, una forma anormal asociada a pacientes con demencia.

En general, la cohorte mostró un aumento del 59 % de tau (pTau-181) en el plasma tras la infección, durante o después de experimentar síntomas neurocognitivos, en comparación con los niveles previos a la Covid-19.

Las 227 personas con N-PASC se compararon con otras 227 personas que respondieron al WTC y que: 1) no contrajeron Covid-19 entre las fechas de recolección de muestras de sangre antes y después de la pandemia, o 2) desarrollaron Covid-19 pero no presentaron síntomas de Covid persistente, incluidos los neurológicos. Este grupo actuó como cohorte de control del estudio.

A diferencia de los participantes con N-PASC, no se observó un aumento evidente de los niveles de tau plasmática en el grupo de control en comparación con sus valores previos a la Covid-19.

«La presencia de tau en niveles elevados en sangre es un biomarcador conocido de daño cerebral persistente», afirmó el prof. Sean Clouston, autor correspondiente y profesor del Departamento de Medicina Familiar, Poblacional y Preventiva de la Escuela de Medicina Renaissance (RSOM) y del Programa de Salud Pública de la Universidad de Stony Brook. «Por lo tanto, los resultados de este estudio implican que la Covid persistente podría empeorar con el tiempo y causar cambios en los síntomas neurológicos o agravar las dificultades cognitivas. Sin embargo, desconocemos si este aumento de tau en nuestra muestra representa una evolución biológica similar a la de las personas que desarrollan alzhéimer u otras enfermedades relacionadas», concluyó el experto.