Hace unos 14.400 años, un cachorro de lobo gris de apenas unas semanas de vida comió su última comida —carne de un rinoceronte lanudo— poco antes de morir en el duro paisaje de la Edad de Hielo del noreste de Siberia.

Ahora, por primera vez, investigadores extrajeron ADN y recuperaron el genoma de dicho rinoceronte a partir de un fragmento de carne no digerido dentro del estómago del cachorro, descubierto en el permafrost cerca de la aldea de Tumat.

Estos hallazgos genómicos aportaron información sobre el destino de esta impresionante especie herbívora cornuda, adaptada al frío y que en su momento habitó en el norte de Europa y Asia.

Un trozo de tejido de un rinoceronte lanudo procedente del estómago de un cachorro de lobo gris de la Edad de Hielo.Un trozo de tejido de un rinoceronte lanudo procedente del estómago de un cachorro de lobo gris de la Edad de Hielo.Imagen: Love Dalen/Handout via REUTERS

Una «rápida extinción»

Los investigadores compararon el genoma de este rinoceronte con los de otros dos individuos de la misma especie que vivieron miles de años antes —hace aproximadamente 18.000 y 49.000 años— para examinar los cambios genéticos a lo largo del tiempo.

Al hacerlo, descubrieron que el rinoceronte lanudo, como especie, se mantuvo genéticamente saludable hasta el final de la Edad de Hielo, antes de sufrir aparentemente un rápido colapso poblacional, probablemente porque el calentamiento climático borró su entorno predilecto de estepa-tundra.

Por ejemplo, el genoma recién recuperado no mostró evidencia de endogamia que sugiriera un declive poblacional. Otras investigaciones han indicado que el rinoceronte lanudo desapareció hace unos 14.000 años, apenas unos cientos de años después de su existencia.

«Con esta investigación demostramos que es posible recuperar un genoma de alta calidad a partir de material mal conservado que data de un momento crucial en la historia de vida de una especie», afirmó la genetista evolutiva Solveig Gudjonsdottir, autora principal del estudio publicado el miércoles (14.01.2026) en la revista Genome Biology and Evolution.

«El principal hallazgo es que no vemos cambios en la diversidad genética ni en los niveles de endogamia a lo largo de las últimas varias decenas de miles de años previos a la extinción del rinoceronte lanudo», dijo Love Dalén, genetista evolutivo y coautor principal del estudio, del Centro de Paleogenética. «Lo que sea que causó la extinción, fue rápido», añadió.

Calentamiento climático como hipótesis del declive

El rinoceronte lanudo, cuyo nombre científico es Coelodonta antiquitatis, aparece por primera vez en el registro fósil hace unos 600.000 años. Se convirtió en uno de los muchos grandes mamíferos que se extinguieron hacia el final de la última Edad de Hielo, junto con especies como los mamuts lanudos, los tigres dientes de sable, los mastodontes y los perezosos gigantes terrestres, todos los cuales se enfrentaron a ominosos cambios ambientales a medida que el clima se calentaba, además de la presión de la caza humana.

"El rinoceronte lanudo era un animal grande, que alcanzaba hasta unos 2 metros de altura y estaba cubierto de un pelaje grueso y largo”, dijo Gudjonsdottir.«El rinoceronte lanudo era un animal grande, que alcanzaba hasta unos 2 metros de altura y estaba cubierto de un pelaje grueso y largo”, dijo Gudjonsdottir.Imagen: Corey Ford/Catmando/Panthermedia/IMAGO

«Dado que los humanos ya habían estado presentes en la región durante unos 15.000 años antes de la extinción, sin causar un declive en la población, creemos que el conocido calentamiento climático ocurrido hace unos 14.000 años es una explicación más probable para la extinción», aseguró Dalén.

«No podemos descartar que los humanos contribuyeran a la extinción final del rinoceronte lanudo, particularmente hacia el final. Sin embargo, existe evidencia arqueológica limitada de una caza generalizada o intensificada», declaró Gudjonsdottir.

Una afortunada conservación 

Los restos momificados de manera natural de dos cachorras de lobo gris, cada una de alrededor de siete a nueve semanas de edad, fueron encontrados durante la década de 2010 cerca de Tumat en un excelente estado de conservación.

La que tenía carne de rinoceronte en el estómago debió morir poco después de comer esa comida, considerando que la carne no había sido digerida, indicaron los investigadores.

«Los análisis del contenido estomacal indican que las cachorras aún estaban ingiriendo leche, lo que sugiere que la carne probablemente fue proporcionada por su madre u otros miembros de su manada», apuntó Gudjonsdottir. «El lobo adulto pudo haber obtenido la carne ya sea carroñeando un cadáver o mediante la caza», concluyó.

Editado por Erick Elola con información de Reuters y National Geographic.