La Sagrada Familia está cada vez más cerca de culminar la construcción de la basílica y que la torre de Jesús eleve así a los 172,5 metros de altura la construcción. Este miércoles se ha cerrado la instalación de los cuatro brazos horizontales que conforman la cruz, una gran estructura tridimensional que coronará la torre y pasará a ser el punto más elevado del templo.

Una vez terminada, la cruz medirá 17 metros de altura (como un edificio de cinco pisos) y hará 13,5 metros de ancho. Además, su geometría es la del doble giro, el mismo método geométrico que el que utilizó Gaudí para hacer las columnas del templo. 

Todas las partes que forman la estructura tienen una forma cuadrada en el extremo exterior y octagonal en el extremo interior, que conecta con el núcleo, y cada pieza pesa aproximadamente 12,8 toneladas y mide cuatro metros por cada lado. 

Brillará de día y hará luz de noche, como quería Gaudí

Como indican los Àlbums del Temple -las descripciones más fieles a las últimas intenciones de Antoni Gaudí sobre la Sagrada Familia-, el arquitecto quería que esta cruz brillara de día e hiciera luz de noche.

Por este motivo, los constructores han utilizado como materiales la cerámica blanca esmaltada y el vidrio, que son resplandecientes y que al mismo tiempo resisten la exposición atmosférica. 

Así pues, siguiendo la idea del arquitecto, está previsto instalar unos focos de luz en las torres de los Evangelistas y los apóstoles que iluminarán el terminal, recordando que Jesús, como él mismo dijo, «es la luz del mundo», informan desde la basílica en un comunicado.

Por otro lado, en el interior de la cruz se colocará la escultura del Cordero de Dios (Agnus Dei), una obra del artista italiano Andrea Mastrovito, también conforme el proyecto original del arquitecto.