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Un hallazgo científico ha revelado la existencia de un ser vivo nunca antes documentado en uno de los ecosistemas más extremos de Estados Unidos. Investigadores han identificado en el Gran Lago Salado un diminuto organismo capaz de sobrevivir en condiciones de salinidad extrema, un descubrimiento publicado en el Journal of Nematology que aporta nuevas claves sobre la biodiversidad oculta en ambientes hostiles.
La nueva especie pertenece al grupo de los nematodos, gusanos microscópicos extremadamente abundantes en la Tierra, aunque difíciles de detectar por su tamaño. El organismo ha sido bautizado como Diplolaimelloides woaabi, una denominación consensuada con la Northwestern Band of the Shoshone Nation, cuyos representantes propusieron el término indígena que significa “gusano” y reconoce la relación histórica de su comunidad con el lago.
El descubrimiento se gestó a partir de campañas de muestreo iniciadas en 2022, cuando los científicos localizaron estos animales en las microbialitas (formaciones sólidas creadas por comunidades de microorganismos en el fondo del lago). Tras varios años de análisis morfológicos y genéticos, los resultados confirmaron que se trataba de una especie completamente nueva para la ciencia.
Un ecosistema extremo con vida oculta
Hasta ahora, solo se conocían dos tipos de animales capaces de vivir en las aguas hipersalinas del Gran Lago Salado: las artemias y las moscas de salmuera, fundamentales para la alimentación de millones de aves migratorias. La identificación de este nematodo lo convierte en el tercer grupo animal documentado en este entorno, ampliando el conocimiento sobre su compleja red ecológica.
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Los análisis genéticos han revelado además la posible existencia de dos poblaciones diferenciadas, lo que sugiere que podría haber otra especie aún sin describir. Este dato refuerza la idea de que el lago alberga una biodiversidad más rica de lo que se pensaba, pese a sus condiciones extremas y aparentemente poco favorables para la vida animal.
Origen incierto y valor ambiental
El origen de estos gusanos sigue siendo objeto de debate. Una hipótesis plantea que podrían ser descendientes de organismos marinos que quedaron aislados cuando antiguos mares interiores cubrían la región. Otra posibilidad apunta a que aves migratorias los transportaran accidentalmente desde otros lagos salinos.
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En cualquier caso, los científicos destacan su potencial como bioindicadores, ya que los nematodos reaccionan con rapidez a cambios ambientales. Algo que podría convertirlos en una herramienta clave para evaluar la salud futura del lago.