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Josué Dorrio es, tras los lesionados que aún no han participado, Moussa Diarra y Ramón, el segundo jugador de la plantilla después de Luismi Sánchez (jugador lesionado de larga duración desde la primera jornada de liga), el futbolista con menos minutos del Málaga CF hasta ahora. Su particular caso es muy llamativo. Solo 102 minutos repartidos en cinco partidos, después de distintos problemas con virus y lesiones que le han impedido tener protagonismo en esta primera vuelta.

El bilbaíno llegó con la vitola de ser un jugador que apenas había contado con lesiones a lo largo de su carrera. De hecho, disputó al completo sus últimas dos temporadas en Segunda con SD Amorebieta y Racing de Ferrol. Destacado por su continuidad y posible aportación en cuanto a profundidad en banda. El nuevo fichaje aterrizó el 28 de agosto en plenos últimos días de mercado. Con el curso empezado y con un plan específico de entrenamiento ante su falta de ritmo, Dorrio no se vistió de corto hasta un mes después ante el Burgos.

No obstante, lejos de encontrar continuidad, el extremo no volvió a jugar hasta otro mes después en el enfrentamiento copero en Estepona. Con hasta dos procesos víricos como escollo por el camino. Fue su verdadera puesta en escena y cumplió con creces, siendo clave en la resolución del partido con un gol y una asistencia. «Me ha gustado poder sumar minutos e ir cogiendo buenas sensaciones. Somos personas y venía de una temporada que mentalmente me costó mucho. Intento contagiarme de este grupo tan sano que hay», decía el vasco en zona mixta tras el choque. 

Posterior a esto, fue uno de los elegidos por Sergio Pellicer como sustituto en la segunda parte de los tres últimos partidos del técnico de Nules al frente del banquillo blanquiazul. Sin apenas notoriedad. En León, fue la última vez que se le vio en una convocatoria. En la previa del debut de Funes en La Rosaleda ante el CD Mirandés, Dorrio era baja por unas molestias en el cuádriceps y desde entonces no ha reaparecido.

Dorrio comenzó a entrenar con normalidad junto al resto del grupo el pasado 5 de enero, es decir, casi dos meses después. Ahora, y a seis meses de su vencimiento de contrato, el jugador cuenta con un gran reto por delante de intentar recuperar confianza y aprovechar de los minutos que pueda disponer. Todo ante un nivel actual excelso de los extremos titulares: Joaquín Muñoz y David Larrubia, sumado a un recuperado Aaron Ochoa cada vez con más protagonismo y un Julen Lobete que viene aportando cifras cada vez que entra al campo.