Itziar González, exnutricionista del Real Madrid, ha descrito su paso por el club blanco como un auténtico pozo que le ha dejado «una huella de … maltrato», según ha relatado en el programa Goazen Reala!, conducido por Maite Jiménez e Iris Moreno. La experta en salud, después de haber denunciado al club por haberle hecho «vivir un infierno», relata haber intentado trabajar en un ambiente laboral extremadamente hostil caracterizado por insultos, amenazas, prácticas machistas y denuncias internas falsas que buscaban forzar su salida del club. La irunesa define su experiencia diaria como «una sensación de cárcel» y un entorno tóxico donde incluso llegó a sufrir episodios de angustia y tristeza cada vez que tenía que entrar a las instalaciones del club blanco.

Las dificultades para desempeñar su labor técnica fueron constantes debido a lo que ella describe como «un problema de ego por parte de los servicios médicos y otros empleados». Como uno de los ejemplos que pone la nutricionista está el hecho de que le intentaron «imponer suplementos de un patrocinador que consideraba perjudiciales para el rendimiento y la salud de los futbolistas, recibiendo incluso »amenazas de dicho patrocinador al negarme a administrarlos«.

Además, González denuncia obstáculos absurdos y discriminatorios, como la prohibición de pisar el césped de las instalaciones bajo el argumento de que es mujer, lo que dificultaba gravemente el seguimiento personalizado que los jugadores requerían para prevenir lesiones. «Algo que no entendían dentro del club es que los jugadores deben comer lo que les siente bien, no lo que les guste», explica. Si bien se ha sorprendido por lo receptivos que eran los futbolistas pese a sus prejuicios iniciales de que quizá no le iban a hacer caso.

«En los clubes no entienden que los futbolistas deben comer lo que les sienta bien, no lo que les gusta»

Ante el aislamiento impuesto por la dirección y los servicios médicos, González tuvo que recurrir a métodos poco convencionales para asegurar que los deportistas cumplieran con sus planes nutricionales. La experta relata que debía abordar a los jugadores durante apenas dos minutos en el parking o revisar la basura para verificar si los botes de suplementación estaban vacíos. A pesar de que institucionalmente se le aseguraba que la plantilla la rechazaba, los jugadores mostraron su respaldo con un abrazo colectivo tras un parón internacional, gesto que, según le informaron, molestó profundamente a los servicios médicos y desencadenó su prohibición definitiva de entrada a Valdebebas.

También relata haber recibido hasta «tres denuncias falsas» cuya falsedad ya ha podido demostrar. «Tengo amenazas hasta por Whatsapp que no puedo detallar hasta que se celebre el juicio», añade. Explica que su decisión de denunciar al Real Madrid le fue desaconsejada incluso por sus abogados, «pero tengo que defender mi prestigio profesional y es la forma de que Florentino Pérez se entere de lo que ha ocurrido».

La salida de Xabi Alonso del Real Madrid

Durante la charla, las periodistas le preguntan sobre la salida de Xabi Alonso del Real Madrid. Aunque González aclara que no conoce personalmente al exfutbolista, ya que no le llegaron a dejar trabajar con él ni con su equipo más cercano, expresa que «imagino que lo ha tenido que pasar mal,.. ya que haya podido trabajar más o menos, no lo sé, pero supongo que ha tenido que sufrir».

Vuelve a lo que considera que es «una lucha de egos» continua en el club blanco para hablar del ya exentrenador del club. «No parece tener ese perfil de tener un ego tan importante como para imponer las cosas, habrá tomado decisiones difíciles y habrá querido implantar sus decisiones y quizá eso no ha gustado mucho».

La nutricionista irunesa confiesa que no sigue el mundo del fútbol más allá del rendimiento de sus pacientes, pero insiste en que la falta de respaldo y las dinámicas internas del club hacen que la experiencia no sea la adecuada. En su caso personal, asegura que no desea repetir en el futuro trabajando para ningún otro equipo. «Ahora solo quiero paz mental y recuperarme, aunque creo que la huella del maltrato se va a quedar ahí siempre», dice.