El teatro de la monarquía rara vez admite un reparto con dos cabezas de cartel. Pero esta noche, bajo las doradas molduras del Teatro de la Corte de Copenhague, la familia real danesa ha roto el guión.
Un día después del 2º aniversario de la subida al trono del rey Federico X, la reina Mary y su suegra, la reina Margarita, han protagonizado un acto poco común desde el punto de vista protocolario. Juntas, la consorte y la madre del monarca han presidido la reapertura del que es el teatro más antiguo del país, donde vestida la primera con flores rojas y de morado la segunda han celebrado la reciente restauración de este edificio histórico del palacio de Christiansborg, con un acto en el que, no obstante, parece que lo más interesante era ver cómo interactuaban las dos reinas: quién entraba primero, cómo se saludaban, si hablaban mucho entre ellas, etcétera.
¿Excepción o relevo?
Aunque en septiembre del año pasado suegra y nuera ya acompasaron sus agendas para realizar una visita oficial a los acantilados de Møns Klint, la historia nos dice que lo normal sería que no repitan muchas más veces como dúo. En el rígido ecosistema de las casas reales, la posibilidad de que una reina haga sombra a otra (y más aún si se trata de un rey y su padre y predecesor) suele eliminarse de forma casi quirúrgica, evitando que al coincidir las dos solas en un mismo acto den lugar a comparaciones, a partidarios de una y otra que acaben formando cortes enfrentadas, y a jaleos protocolarios.
El protocolo real busca que los brillos no compitan, sino que se sucedan. Si no, que se lo digan a la reina doña Sofía y a la reina Letizia, quienes si bien en los primeros meses del reinado de Felipe VI llevaron a cabo juntas varios actos oficiales (los reyes Felipe y Juan Carlos solo formaron pareja de reyes en una única ocasión) llevan casi diez años sin repetir como binomio. En su caso, lo que se escenificó desde el palacio de la Zarzuela con esas apariciones conjuntas fue más bien el relevo de Letizia en algunos de los cargos de Sofía, como cuando en septiembre de 2016 le entregó un premio por su apoyo a la FAD… tras haberla sucedido como presidenta de honor de esta entidad.
Más radical todavía fue la reina Paola de Bélgica. Tras cederle a la reina Matilde algunos de esos roles honoríficos en los comienzos del reinado de su hijo Felipe I, la emérita belga se ocultó tras unas bambalinas de las que han sido poquísimas las veces que ha vuelto a asomar para compartir protagonismo. Beatriz de Holanda, por el contrario, suele acompañar a la reina Máxima en algunas de las apariciones públicas que ha seguido realizando durante el reinado de Guillermo Alejandro I. Pero es que ella ya no es reina sino princesa, un título al que (al igual que habían hecho en su momento tanto su madre como su abuela) decidió rebajarse tras abdicar en su hijo en 2013 para evitar así líos.
Margarita II no solo conservó su título de reina tras abdicar, sino también una agenda con más actos oficiales de los que se suponía que llevaría a cabo como exmonarca. Ayer mismo, no fue la falta de ganas sino un constipado lo que hizo que cancelara su asistencia a otro acto conjunto con su nuera en el Teatro Real Danés, donde de haber asistido esta noche habría sumado tres dúos con la reina Mary. Si serán la excepción y a partir de hoy habrá más de estas apariciones de las dos por venir, es algo que está por ver, pero en el caso de que estén siguiendo ese mismo periodo de adaptación de Letizia y Sofía o Paola y Matilde qué mejor ocasión que la de esta noche para que Margarita, escenógrafa, diseñadora de vestuario y experta en teatro además de reina, concluya el pase de relevos y ceda todo el foco a Mary con un mutis por el foro.