Científicos de diversos centros suecos han demostrado que los organoides generados ex vivo con metástasis ganglionares, cutáneas o subcutáneas o del sistema nervioso central, extirpadas de pacientes con melanoma, preservan las propiedades de la lesión original tanto a nivel genómico como transcriptómico, lo que permite evaluar de manera controlada la …


Científicos de diversos centros suecos han demostrado que los organoides generados ex vivo con metástasis ganglionares, cutáneas o subcutáneas o del sistema nervioso central, extirpadas de pacientes con melanoma, preservan las propiedades de la lesión original tanto a nivel genómico como transcriptómico, lo que permite evaluar de manera controlada la respuesta inmunitaria antitumoral. Los organoides derivados de pacientes que habían respondido previamente a la inmunoterapia con agentes anti-PD‑1 presentaron mayor infiltración de linfocitos T, con más diversidad clonal y mayor capacidad de expansión tras la estimulación ex vivo con agentes activadores de estas células inmunitarias. 

En consonancia con esta observación, estos linfocitos expresaron genes asociados a la formación de estructuras linfoides terciarias, las cuales son consideradas esenciales en la orquestación de la respuesta antitumoral. Estos rasgos se encontraron fuertemente atenuados en los organoides procedentes de pacientes resistentes a la inmunoterapia, según afirma Göran Jönsson, investigador de la Universidad de Lund y director del estudio. El científico prosigue indicando que este análisis ha permitido identificar un conjunto de 14 genes específicos de los linfocitos T en organoides respondedores, asociado a mayor supervivencia tanto global como libre de progresión, en respuesta a la inmunoterapia. 

Los hallazgos han sido confirmados en biopsias seriadas de pacientes tratados con nivolumab, en los que la respuesta clínica o la enfermedad estable se asociaron a mayor expresión de esta firma transcriptómica. En contraste, ésta permaneció inalterada en aquellos en los que la enfermedad progresó, asegura Jönsson. Los biomarcadores ahora identificados podrían guiar la selección de tratamientos basada en organoides y acelerar el desarrollo de nuevas estrategias inmunomoduladoras, concluye el investigador.


SEGUIR LEYENDO