Sábado, 17 de enero 2026, 00:21
Madrid, 2021. Patricia deslizaba el dedo por la pantalla de su móvil navegando por Instagram hacia ninguna parte. Una instantánea le llamó poderosamente la atención. La de un niño negro con la tez blanca, cabello rubio y ojos muy claros. «Empecé a indagar y me atrapó el mundo del albinismo y las penurias que sufren quienes lo padecen en África», explica Patricia Pulido Mantas, granadina de la hornada del 96 que aúna una doble condición. Patricia es una gran fotógrafa, pero también un culo inquieto. Y así comenzó a fraguar un proyecto, ‘Melanina’, del que ya se han hecho eco los medios de comunicación y que culminará este año con un documental. Las imágenes son, sencillamente, impresionantes.
Antes de continuar conviene explicar en qué consiste este trastorno. Tiene un origen hereditario causado por la mutación de diferentes genes, lo que provoca una reducción o ausencia de melanina en los ojos, la piel y el pelo. Como consecuencia de ello, los afectados sufren baja visión, tienen una alta sensibilidad a la luz y multiplican el riesgo de padecer úlceras y quemaduras que pueden derivar en cáncer. «Estas personas –explica Patricia– son víctimas de la superstición en África porque piensan que poseen poderes;tienen un gran valor económico y espiritual».
Albinos en Senegal.
PATRICIA PULIDO
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Y así fue como Patricia hizo un ‘crowdfunding’ para recaudar fondos y entró en contacto con onegés y empresas para que le donaran material. Se presentó en Senegal con una maleta, un cargamento de gafas, cremas solares y camisetas para ayudar a los albinos y una mochila con su Canon, su trípode y un juego de objetivos. «Entré en contacto con la Asociación Nacional de Albinismo que, después de superar algunas reticencias, me abrió las puertas de par en par», comenta. Tanto que el propio director de esta institución, Mamba Diop, le acogió en su casa. A ella y al que por entonces era su novio –hoy marido– Adrián Barbero. «Nos movíamos por pueblecitos entre Dakar y Thiès para recabar testimonios y para impartir talleres sobre cómo debían protegerse; no tenían ningún conocimiento sobre los efectos nocivos de la exposición directa al Sol».
También les contaron historias terribles. «Como la del que le arrancaban los pelos por la calle o las familias a las que le robaron los huesos de un difunto en el cementerio». Pero también de superación. Como la de la joven que, pese a tenerlo todo en contra, terminó la carrera y ejerce la arquitectura. Todo ello quedará reflejado en la película. «Yo grabé con la ayuda de Adrián, hice las entrevistas, el guion y ahora estoy con el montaje», reconoce esbozando una sonrisa. «Lo que se haría con un equipo de decenas de técnicos me lo estoy ventilando yo sola».
Albinos en Senegal.
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Su gran ilusión es que ‘Melanina’, que así se llamará la cinta, se pueda estrenar en salas de cine asociada a una exposición de todo el material fotográfico obtenido durante sus estancias en Senegal.
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Patricia Pulido junto a la cámara con la que desarrolla sus proyectos.
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Patricia es más de Granada que las maritoñis, aunque lleve la mitad de su vida viajando por el mundo. Con Adrián y con sus padres y hermano. «De pequeña siempre llevaba una cámara anudada al cuello, aunque a mí me molaba la digital de mi padre», recuerda. «Siempre tuve claro que quería dedicarme a esto», confiesa. Por eso, después de estudiar en el Colegio Sierra Elvira y en el Instituto del Generalife, se trasladó a Madrid para graduarse en Fotografía en la Escuela de Artes Tai, un centro asociado a la Universidad Rey Juan Carlos. «Mis tíos, mis abuelos… todos se implicaron en que pudiera hacer realidad mi sueño porque aquello era muy caro», dice con emoción.
Albinos en Senegal.
PATRICIA PULIDO
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Al poco empezó a compatibilizar las aulas con su primer trabajo en un agencia de fotoperiodismo, para quienes cubría eventos como estrenos cinematográficos. Y también al poco de acabar el grado –cuatro años– no dudó en mudarse a París, una ciudad de la que guardaba preciosos recuerdos de infancia, pero que también es la capital europea de la moda. «Al principio fue durillo;no eran las cosas como las pintaban». Pero perseveró hasta que lo logró.
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Personalidades con mascarilla.
PATRICIA PULIDO
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La pandemia le pilló en París y allí emprendió varias iniciativas que le dieron una enorme visibilidad. Una de ellas, colocar máscarillas mediante edición fotográfica a grandes personalidades como Dalí, Chaplin o Frida Kahlo. También aprovechó su profesión de fotoperiodismo –realizó un máster para especializarse– para recorrer las calles de París para inmortalizarlas completamente desiertas. Todo el mundo estaba enclaustrado en sus hogares.
París desierto.
PATRICIA PULIDO
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Después se marchó a Canadá, aprendió inglés currando en una tienda de gafas y se capacitó en su otra gran pasión, la iluminación cinética en tres dimensiones. Y su nombre, el de Patricia Pulido, figura en algunas de las grandes producciones de Disney y Marvel. Pero se acabó su visado y ahora mismo está implantada en Bilbao, centrada en ‘Melanina’ y en una nueva aventura en torno a los gorilas en peligro de extinción en Uganda.
Patricia, que mantiene intacto su acento de La Chana, quiere que su obra se vea en Granada. «Para mí sería algo maravilloso».
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