Sergio Ramos no va de farol: quiere comprar el Sevilla FC y se ha personado en la ciudad para presentar un proyecto que sea aceptado por los grandes accionistas del club. Esos mismos que reconocen ser un poco reacios a todo lo que huela … a la propia ciudad como destino final de sus acciones. Un poco por miedo a quedar retratados, o incluso envidia de que alguien ayude a despegar un club en ruinas, pero sobre todo por la visión de que sólo un mecenas real con gran respaldo económico podrá ayudar al Sevilla a entrar con pie firme en el nuevo orden futbolístico mundial. Se acabó la gestión local para pasar al siguiente escalón. Sin embargo, Sergio Ramos no es un cualquiera, por mucho que sea nacido en la provincia de Sevilla y su vínculo con la entidad nervionense haya estado en entredicho demasiado tiempo. Está convencido de la oportunidad que se le ha presentado de encabezar un proyecto ambicioso para el equipo que siente y donde también hay un negocio que, bien gestionado, dará sus frutos.

Sergio Ramos, acompañado de su hermano (René) y su abogado de confianza, quien le lleva todos los asuntos legales y financieros, se reunieron el jueves con el abogado y cabeza visible de la venta, donde los accionistas que participan del actual consejo de administración han depositado su confianza, para explicar qué clase de proyecto quiere para el Sevilla, además de adelantar cuáles serán las líneas maestras del mismo, es decir, en qué inversores se apoyará para la compra y posterior puesta en marcha del nuevo Sevilla, un punto clave en la venta, puesto que la salida de los clásicos accionistas del club, aunque sea deseada por todas las partes -ellos mismos más los aficionados-, esperan que sea vista como un gesto de ayudar al Sevilla, no sólo de conseguir unos astronómicos beneficios, contando que el valor nominal de muchas de esas acciones es de 60 euros y se venderá por muchísimo más.

Ya informaba ABC de Sevilla que, por el momento, Sergio y su grupo deben esperar a que el segundo de los ofertantes americanos, quienes ahora tienen la exclusividad de examinar las cuentas del club, lancen su propuesta definitiva, para así valorar qué ofrece Sergio Ramos y darle la oportunidad de ponerse al día de cómo es la situación financiera del club de Nervión y también efectuar su propuesta. De todos modos, la postura de Sergio Ramos es distinta a la de otros ofertantes. Como conoce el entorno mediático y social del sevillismo, está más que enterado de cómo se está moviendo la venta del Sevilla y descarta de plano una carrera de fondo para comprar el club. No va a entrar en propuestas vacías ni subastas que puedan interesar a los vendedores. No ha llegado para vender humo ni que se lo compren. Si tienen intención de vender y apuestan por él, quiere saberlo pronto.

Lo más rápido que se pueda para así mover la maquinaria de compra y comenzar a preparar el Sevilla de la 2026-27. Un plan ambicioso viendo todas las aristas que hay que limar en esta venta, por mucho que se quiera acelerar la compra se deben poner de acuerdo todos los actores y no será nada sencillo. Y es que la figura del exjugador del Sevilla causa ciertos recelos y, encima, sólo ha hablado con una de las partes. Podría hacerse con el mando del club comprando al actual consejo de administración por casi el 50% del peso accionarial. De hecho, algunos de los que entrarían en esa venta lo desearían por encima de contentar a todos los grandes, donde se encuentra un José María del Nido Benavente que, por el momento, es el último en enterarse de este tipo de movimientos. Y, evidentemente, no le gusta. Sabe por la prensa qué ocurre, habiéndose acercado a preguntar por sus acciones únicamente la tercera vía de Antonio Lappí y Fede Quintero. Conoce también el interés y la negociación con el primer fondo americano y ahora el segundo inversor de la misma procedencia. Con Sergio tendría que hablar.

Sergio Ramos presiona por el Sevilla

Es conocido por todos que la venta de Sergio Ramos hace más de 20 años al Real Madrid abrió una herida y una disputa entre el entonces presidente del Sevilla y el canterano, que dejaba una gran cantidad de millones en las arcas nervionenses, pero al que señalaban como un traidor por haberse querido marchar el último día de mercado. Una historia sobre la que se ha debatido más de una vez y que tuvo el punto y final con el regreso de Sergio para la temporada 2023-24, sacando esa espina que tenía clavada, reconciliándose en parte con la afición del Sevilla.

Ese paso por la entidad de sólo un año igualmente le acercó a ese consejo de administración que recurrió al camero para lavar en parte su propia imagen. Tiene buena relación con presidente y vicepresidentes que, a la hora de la venta, también están cerca de las decisiones que vayan a tomar los grandes accionistas, aunque en el caso de José María del Nido Carrasco no sea relevante su peso accionarial. Sergio Ramos no va de farol. Quiere entrar en el Sevilla por la puerta grande y hacerlo en un plazo corto de tiempo. Su condición es que no se utilice su interés expresado en primera persona para entrar en una subasta que dilate la operación en el tiempo. Sin jueguecitos. Saber en unos días si la opción de comprar el Sevilla es tan real como su intención de hacerlo.