Con las maletas ya deshechas e instalado en casa después de mucho tiempo, Jordi Juste aún se hace a la idea de estar fuera del … ajetreo del día a día de entrenar, analizar y darle vueltas al baloncesto. El técnico revelación de la temporada pasada en Primera FEB, que llevó al Cebé Cartagena a pelear por el ascenso a la ACB, está en el paro desde que el martes el Tizona Burgos le comunicó que prescindía de sus servicios por los malos resultados. Juste aún encaja ese revés hoy sábado, un día que tenía marcado en el calendario por su regreso al Palacio de los Deportes, donde a las siete se enfrentan cartageneros y burgaleses.
–¿Cómo lleva estos primeros días en el paro?
–Fuera de contexto, de tu día a día. Este partido suponía un momento especial para mí, era reencontrarme con mucha gente con la que trabajé y del recibimiento de la afición. Uno está jodido y no es agradable que te echen del trabajo. Triste y decepcionado.
–¿Qué ha pasado en Burgos?
–A principio de año tuvimos una reunión y se me dio a entender que los dos siguientes partidos contra el Menorca y el Cartagena, quitando la Copa, podrían marcar mi futuro. Me lo dejaron muy claro. Ya notas cierta presión y por mucho que trabajásemos el de Menorca ya sabes que es difícil cambiar la dinámica así porque sí. Los jugadores lo notaron. Ese día estaban preocupados y padecieron esa situación. La incógnita era saber si llegaría o no a Cartagena, pero el lunes hubo conversaciones con mi agente y ya el martes se tomó la decisión.
–¿Qué cree que ha fallado?
–Tengo las ideas bastante claras de lo que quiero a nivel baloncestístico y también sabía por lo que me habían fichado. Intenté ser honesto con esas ideas y no cedí a ciertas cuestiones que podía proponer el director deportivo. Propuestas que en mi opinión no eran las claves para cambiar el rumbo. Durante todos estos meses pedí algún cambio en la plantilla que consideraba que era necesario. Eso no se dio y no lo pedí hace un mes, sino iniciada la pretemporada. Eso ha sido un factor importante y el que acaba pagando los paltos rotos ya sabemos quién es siempre.
–¿Cómo resumen hace?
–Una decepción. Estaba en un punto de mi carrera que viniendo aquí me permitiría dar un paso adelante. Además coincidíamos en el estilo de baloncesto en el que yo creía. La palabra es decepción porque fui claro desde el principio y el tema de jugadores que se necesitan para un estilo de juego rápido es importante porque no todos valen. Lo dije en agosto y tras cinco meses no se ha hecho nada y el primer movimiento es mi salida.
–¿Qué opinión tiene del actual Cebé Cartagena?
–Fue un mercado difícil, en el sentido de intentar renovar a jugadores de la temporada pasada. Todo el mundo se revaloriza y tienen ofertas. Eso lo complicaba mucho y eso ya se anticipaba. Desde fuera no sé qué posibilidades tuvieron. Entiendo que habrá sido un mercado difícil porque se manejaron precios altos en jugadores nacionales porque son necesarios para cubrir unos cupos mínimos. Creo que el equipo ya responde de otro modo. Hay jugadores de mucha calidad como Faverani, Webster y me alegra ver a Garuba con más confianza y minutos. Debe ser importante. Alberto Martín y Domenech estoy seguro de que darán un paso adelante.
–¿Cuáles son sus mejores recuerdos de Cartagena?
–El último, ese triple de Alberto Martín para ganarle el tercer partido al Betis con ese rugido del Palacio y la excitación de la gente. Fue espectacular; el triple de Hermanson para certificar el ‘playoff’ contra el Oviedo; meternos en la fase final de la Copa de España en esa prórroga ante el Castellón; la canasta de Asier también contra el Castellón, en la liga, con ese estallido de ilusión; cómo salimos de los malos momentos, la implicación y el compromiso tras la lesión de Cabrera… No lo imaginaba nadie, ni el más optimista. Fue importante mantener el bloque del año anterior en LEB Plata para transmitir cómo queríamos hacer las cosas en el día a día. Y tuvimos ese punto de fortuna con victorias en finales de partido.
–¿Cómo fueron esos días posteriores a la eliminación contra el Betis? ¿Cuándo decide marcharse y poner fin a su etapa?
–Primero de descanso. Estaba saturado tras una eliminatoria muy larga. Con la directiva ya había hablado antes. Agradezco mucho a David, el presidente, porque desde la jornada 3 ya me estaba ofreciendo la renovación. Ya al final yo iba viendo que fueron dos años de un éxito tremendo. Me sentía bien. Aceleramos porque firmé dos años para subir y todo pasó un año antes. Vivimos algo excepcional. Ya valoras con que quizá has tocado techo y lo tenía claro. Durante el año la posibilidad de que existiera un patrocinador fuerte que elevase la economía, no ya para mí, sino para reforzar la plantilla estaba en duda… El club dio su máximo en ese momento y al ver que eso parecía que no era accesible tomé la decisión. Intuía que después de ese año no podíamos quedarnos igual. Faltaban ayudas institucionales y de empresas privadas; tras dos años buenos el club merecía otra respuesta.
–Un mal divorcio. Al equipo le va mal y usted está en el paro.
–Exacto. Pero si tuviera que tomar de nuevo la decisión, tomaría la misma por cómo estaba el entorno, por la previsión de aumentar los ingresos y afrontar cambios que yo creo que eran necesarios para asentarse en la categoría. Eso no lo veía y tomaría la misma decisión. ¿Echo de menos Cartagena? Eso no lo pongas en duda. Mucho.