Un tribunal laboral de Reino Unido ha dado la razón a un grupo de enfermeras de un hospital del noreste del país que exigen que una compañera trans no se cambie en el mismo vestuario que ellas, y que habían sido sancionadas por sus protestas.

Tal y como recoge la BBC, ocho enfermeras del Hospital Darlington Memorial afirmaron que habían sido «sancionadas» por los gerentes del centro por oponerse a que Rose Henderson, un hombre biológico que se identifica como mujer, usara el espacio reservado a ambos sexos.

El tribunal, reunido en Newcastle en octubre y noviembre, había escuchado que Rose, profesional del departamento de operaciones a la que se haría referencia por su nombre en los procedimientos, había utilizado el vestuario desde 2019.

Las primeras quejas fueron presentadas por enfermeras de la unidad de cirugía ambulatoria (UCA) en agosto de 2023.

La política de Transición en el Lugar de Trabajo del centro permitía que una persona utilizara el espacio de un solo sexo que se ajustara a su identidad de género, y cualquier persona de ese sexo que se opusiera podía cambiarse en otro lugar.

Unas 26 enfermeras firmaron una carta quejándose del uso y la conducta de Rose dentro del vestuario, y esta le dijo al tribunal que las acusaciones, como que miraba fijamente a las mujeres desvestirse, eran «falsas».

En su sentencia de 134 páginas, el tribunal, encabezado por el juez laboral Seamus Sweeney, dice que la gerencia había acosado y discriminado a las enfermeras al exigirles que compartieran un vestuario con una «mujer trans biológica» y luego no tomar en serio sus preocupaciones.

No obstante, el tribunal ha decretado que las acusaciones de la enfermera sobre la conducta de Rose Henderson en el vestuario «no estaban bien fundadas» y las desestimó.

La sentencia afirma también que la política de la gerencia tenía un «propósito admirable y noble», pero tuvo el efecto de «violar la dignidad» de las enfermeras y de «crear para ellas un ambiente hostil, humillante y degradante».

Los jueces dicen que cuando las enfermeras expresaron sus preocupaciones, «sintieron genuinamente que no se las tomaba en serio» y que, en esencia, la alta dirección las estaba engatusando y las consideraba alborotadoras».

En ningún momento nadie en la gerencia o en el departamento de recursos humanos «consideró seriamente» cómo su política «podría constituir alguna forma de discriminación contra las empleadas«, dice la sentencia.

El tribunal también concluye que las enfermeras «tenían razón en su creencia» de que la gerencia «no iba a abordar el problema central», que era el uso del vestuario femenino por parte de una ‘mujer trans biológica masculina».

De manera similar, los jueces dicen que pedirle a Rose Henderson que se cambiara en otro lugar «nunca estuvo en los planes» de los gerentes, a pesar de que la «cruda realidad numérica» era que unas 300 mujeres usaban el vestuario y Rose era la única persona trans. 

Pedirle a Rose que se cambiara a otro lugar habría sido «razonable y factible», dice la sentencia. En lugar de ello, un pequeño cubículo contiguo a una sala de reuniones se convirtió en un vestuario para aquellas que se quejaban. 

Además, la sentencia dice que un gerente de recursos humanos les dijo a las enfermeras que «ampliaran sus mentes», lo que «sirvió para resaltar a las enfermeras que no se las tomaba en serio» y reforzó «la sensación de que se las veía como transfóbicas o intolerantes«, dice el tribunal, que concluye que las enfermeras tenían «derecho a una reparación» y alentó a todas las partes a acordar una sin necesidad de más audiencias.

Un portavoz de County Durham and Darlington NHS Foundation Trust dijo a la BBC que la organización «se estaba tomando tiempo para revisar la sentencia» y que haría más comentarios «una vez que hayamos tenido la oportunidad de considerarla en su totalidad».