El campo español volverá a movilizarse la última semana de enero, con el jueves 29 de enero como jornada central, para defender su futuro y el de la alimentación europea. ASAJA, junto a COAG y UPA, impulsa protestas en toda España frente al acuerdo UE-Mercosur, la falta de garantías presupuestarias en la PAC, el aumento de los costes de producción y una burocracia que asfixia al sector, problemas que acaban repercutiendo en toda la sociedad.

De hecho, nuestra organización insiste en que estas protestas no solo defienden al productor, sino también al consumidor: permitir la entrada de alimentos producidos con normas menos exigentes supone una competencia desleal, pero además arriesga la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentarias.

«El futuro del campo es también el futuro de la alimentación de los ciudadanos europeos», afirma Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, que ya trabaja en todas las provincias —entre ellas, Palencia— para convocar y organizar la movilización. ASAJA-Palencia confirmará próximamente la fecha y lugares de sus acciones de protesta, aunque muy probablemente se desarrollarán en esa jornada central del jueves 29 de enero.

ASAJA, junto con las organizaciones agrarias COAG y UPA, activa un proceso de movilización con concentraciones, tractoradas y actos reivindicativos, que se extenderán por todo el territorio nacional, y que culminarán con una jornada de movilización general.

Se ha acordado dar flexibilidad a los territorios para que, en función de sus particularidades, puedan elegir la fecha y el formato de las movilizaciones dentro de esa semana. No obstante, se ha subrayado la importancia de concentrar el mayor número posible de acciones el jueves 29 de enero, con el objetivo de lanzar un mensaje claro y unitario desde todo el campo español.

Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, este jueves 16 de enero, durante la presentación de las movilizaciones.

«Queremos que se vea la fuerza del sector agrario en todo el territorio, con una respuesta coordinada frente a decisiones que nos afectan directamente», ha señalado el presidente de ASAJA.

MERCOSUR, PRINCIPAL DETONANTE. Uno de los principales motivos de estas movilizaciones es el rechazo frontal de ASAJA al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur en su forma actual. Nuestra organización considera que se trata de un acuerdo desequilibrado, sin reciprocidad y que genera una clara competencia desleal.

ASAJA advierte de que el acuerdo pone en peligro a sectores clave como la carne de vacuno, el azúcar y la remolacha, los cítricos, la ganadería extensiva, el arroz o la apicultura, y permite la entrada de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, sin controles suficientes en frontera.

Según datos de la propia Comisión Europea, solo se inspecciona físicamente el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que entran en la UE, un nivel de control claramente insuficiente para garantizar el cumplimiento de las normas sanitarias y de seguridad alimentaria.

ASAJA ha recordado que el propio Gobierno de Brasil admite públicamente que no es capaz de controlar de forma efectiva el uso de hormonas en la producción de carne, reconocimiento que, a nuestro juicio, invalida cualquier garantía sanitaria incluida en el acuerdo.

Si el país exportador reconoce que no puede asegurar el cumplimiento de las normas, resulta inaceptable que esos productos entren en el mercado europeo compitiendo con los producidos bajo los estándares más exigentes del mundo.

Además, la balanza comercial agroalimentaria con Mercosur es claramente deficitaria para España: en 2024 se importaron productos por más de 4100 millones de euros, frente a unas exportaciones que apenas alcanzaron los 463 millones. Ante este escenario, ASAJA exige a los eurodiputados que rechacen de forma clara y sin matices el acuerdo UE-Mercosur en su actual formulación.

EL SEÑUELO DEL OLIVAR. Nuestra organización ha querido aclarar algunos de los argumentos que se están utilizando para justificar el acuerdo UE-Mercosur, especialmente en lo relativo al aceite de oliva. Incluso sectores que podrían parecer beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no obtendrán ventajas reales a corto plazo, debido a los largos periodos transitorios antes de la plena liberalización, según ha explicado Pedro Barato.

El presidente de nuestra organización subraya que países como Argentina, Brasil o Uruguay presentan un consumo interno muy reducido de aceite de oliva, lo que limita de forma clara la existencia de un mercado real e inmediato para el producto español.

Además, estos países ya cuentan con producciones propias en crecimiento, y con requisitos muy distintos a las exigidos en la UE. A ello se suma que el acuerdo establece arancel cero para determinadas importaciones, mientras que otros sectores europeos disfrutan de largos periodos transitorios de protección.

ASAJA advierte de que presentar el aceite de oliva como gran beneficiado del acuerdo distorsiona la realidad y oculta que la apertura de mercados es un proceso largo, que requiere estabilidad, reglas claras y reciprocidad. «No se puede vender como ventaja lo que, en la práctica, no compensa los desequilibrios que genera el acuerdo», ha señalado Pedro Barato.

PRESUPUESTO AGRARIO. ASAJA también ha mostrado su preocupación por el futuro presupuesto agrario europeo. La organización denuncia la falta de claridad en las cifras, los recortes encubiertos y el riesgo de que los fondos destinados a la agricultura y la ganadería queden diluidos bajo conceptos genéricos vinculados al mundo rural.

La solución es sencilla: poner lo que falta en el presupuesto agrario, mantener el primer y el segundo pilar de la PAC, y evitar recortes que pueden alcanzar el 22 %, según ha afirmado Pedro Barato durante la presentación de la campaña de movilización del campo español.

COSTES Y BUROCRACIA. El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a movilizarse. ASAJA alerta de que cultivos como los cereales pueden quedar abocados a la desaparición si no se adoptan medidas específicas de apoyo, asunto de especial preocupación en provincias de tradición cerealista como Palencia.

A ello se suma una burocracia creciente que, lejos de simplificar, complica el trabajo diario de los profesionales agroganaderos, lo que resta competitividad al sector.

ASAJA insiste, no obstante, en que estas protestas no solo defienden al productor del sector agrario, sino también al consumidor y la calidad de nuestro sistema alimentario. Permitir la entrada de alimentos producidos con normas menos exigentes pone en riesgo esa calidad, la trazabilidad y la seguridad de lo que comemos. Por ello, Barato ha apelado a toda la sociedad al afirmar que «el futuro del campo es también el futuro de nuestra alimentación como ciudadanos españoles y europeos»./