Deliver me from nowhere, de cada la temporada de premios, se ha quedado en ninguna parte. El biopic sobre Bruce Springsteen protagonizado por Jeremy Allen White se sumaba a la inmensa ola de la biografía cinematográfica de la estrella de la música, pero quizá ha dado con un espectador al que le apetecía apagar la radio. Estaba agotado de oír de nuevo que la historia de su héroe era, en realidad, una tragedia, por citar a Scott Fitzgerald.

David Simon, con el oscarizado Paul Haggis en la dirección, conocía bien esta frase. Y también el propio Bruce Springsteen: juntos, aunque con un reparto de tareas nada alícuota, elaboraron Show me a hero, la miniserie del creador de The Wire disponible en Movistar Plus+ y HBO Max. Springsteen compuso el tema de la serie y David Simon hizo lo que mejor sabe: retornar a sus raíces periodísticas para escarbar entre los adoquines de la realidad hasta dar con sus más vergonzantes esqueletos. Y decidir fijarse en uno que a priori no parece significar nada.

¿De qué trata ‘Show me a hero’?

Nick Wasicsko fue un joven alcalde de Yonkers, en Nueva York. Y esta miniserie protagonizada por Oscar Isaac cuenta su historia. Wasicsko no fue propiamente un héroe, puesto que muchas de sus ambiciones se vieron frustradas y la vida, sin él, quizá no habría sido muy distinta. Pero la suya, como insinúa el título fitzgeraldiano, es una tragedia.

En su momento, fue, con 28 años, el alcalde más joven de una gran ciudad estadounidense. Y eso hizo que muchos comenzaran a pensar en Wasicsko para la Casa Blanca. Tras derrotar a un republicano que venía de encadenar seis legislaturas, Yonkers tenía nuevo rey. La elección coincidió con una orden judicial que promovía la construcción de viviendas para familias sin recursos, muchas de ellas afroamericanas, en barrios blancos. Algo que no gustó a muchos de sus inquilinos.

A través de la historia de un Wasicsko y su batalla por no fragmentar más una sociedad que ha llegado a sus manos resquebrajada, David Simon, como en un The Wire a escala, muestra todos los ángulos de nuestro mundo: el choque racial, la inoperancia de unos políticos y, en otros casos, la impotencia de aquellos que se ven con las manos atadas. Y, en última instancia, la coda de cualquier historia sobre héroes cotidianos, que son precisamente aquellos que se ahogan muy lejos de las orillas de Ítaca.