Le ha costado, pero el Madrid de Scariolo ya tiene hechuras de equipo maduro, compenetrado y con recursos suficientes para resolver incluso las situaciones más comprometidas. Afrontaba una semana clave y la ha superado con nota. Si el viernes arrolló al Barcelona en su … duelo europeo, este domingo se impuso con la misma contundencia en la Liga a un Valencia Basket igual de temible, o más, que los azulgranas.

Lo hizo después de sobreponerse a un inicio horripilante, en el que llegó a mascarse la tragedia porque los blancos anotaron solo nueve puntos en el primer cuarto. Llull dirigió la remontada, culminada antes del descanso, y Hezonja la consolidó con un tercer cuarto prodigioso que quebró la resistencia del Valencia.

  • Real Madrid
    Campazzo (4), Abalde (2), Kramer (14), Hezonja (23), Tavares (4) -cinco inicial-. Feliz (0), Deck (11), Llull (14), Lyles (9), Maledon (7), Garuba (6), Len (-).
  • Valencia Basket
    Montero (15), Moore (7), Taylor (4), Pradilla (8), Reuvers (6) -cinco inicial-. Thompson (19), Badio (6), Costello (6), López-Aróstegui (3), Puerto (2), Key (2), Sima (1).
  • Parciales
    9-24, 34-19 (43-43), 33-17 (76-60), 18-19 (94-79).
  • Árbitros
    Fernando Calatrava, Arnau Padrós, Igor Esteve. Sin eliminados.

Ambos equipos venían de una exigencia máxima en la Euroliga y había dudas sobre cómo responderían a ese esfuerzo extra. Al Madrid le costó bastante más entonarse. El Valencia se empeñó en construir su ventaja desde la línea de tres y así anotó siete triples en ese primer parcial para escaparse en el marcador, con Reuvers y Thompson especialmente acertados.

En el Madrid, en cambio, nada parecía funcionar. Ni el tiro exterior, con un preocupante 0 de 8 en triples en esos diez primeros minutos, ni el habitual poderío en la zona de Tavares, frenado en ataque por Sima a base de faltas y sin presencia en el rebote, obligado además a salir de su zona de confort para perseguir a Reuvers y Costello por toda la cancha.

El Valencia se escapó y alcanzó una renta máxima de 17 puntos (6-23) a los nueve minutos. Scariolo se desesperaba por los irrisorios porcentajes de tiro de los suyos y reclamaba mayor intensidad defensiva.

Fue Trey Lyles quien comandó el inicio de la reacción, anotando el primer triple blanco nada más comenzar el segundo cuarto. Ahí arrancó un nuevo acto de fe, uno de esos que no deja de sorprender por más veces que se repita. La remontada llevó el sello de Sergio Llull. El capitán tiró del equipo con tres triples y varias acciones defensivas de mérito. Le acompañaron la energía creciente de un Garuba cada vez más relevante y el acierto puntual de Lyles y Kramer.

El Madrid firmó un parcial de 22-3 para ponerse por delante por primera vez a un minuto del descanso y convertir el encuentro en otro distinto. Y, como suele suceder, quien llega desde atrás lo hace con más impulso que quien empieza a verse superado. Así, el -17 con el que el Madrid afrontó su particular Everest se transformó en un +16 al final del tercer cuarto. Hezonja se desató y, como si jugara solo, anotó 15 puntos en apenas seis minutos para disparar a su equipo. En el Valencia fue Montero quien intentó asumir ese papel, pero le faltó acompañamiento.

No hubo mucha más historia. El Real Madrid administró la renta y no permitió que el Valencia se acercara a menos de diez puntos en el tramo final y confirmó una victoria que le mantiene líder, ahora con dos triunfos de margen sobre Valencia y Barça. Un resultado que, además, le asegura jugar los cuartos de final de la Copa del Rey el primer día de competición, con más descanso de cara a una hipotética semifinal.