El virus del papiloma humano (VPH), causa principal de los cánceres de cuello uterino, es una infección común, mucho. La más frecuente de las que … se transmite sexualmente. Esto último no implica que los positivos en las pruebas de detección, a las que se someten principalmente mujeres en exámenes ginecológicos, tengan de base la promiscuidad de ellas o de sus parejas porque el virus puede no haberse detectado en un largo periodo de tiempo. «Este es un prejuicio que tradicionalmente aparejaba el VPH. No hay que relacionarlo con la promiscuidad, o sea, que hasta ahora ha habido mucho tabú en ese sentido, parecía que tener un virus de papiloma era sinónimo de promiscuidad». Es una valoración en la que coinciden Paula Suárez Mansilla y Diego Soto de Prado Otero, especialistas en Ginecología y Obstetricia y Oncología Médica, respectivamente, del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
La información oficial que el Ministerio de Sanidad ofrece para aclarar dudas sobre el virus y la vacunación, refleja que ocho de cada diez personas con vida sexual activa tendrán contacto en algún momento con el virus del papiloma y la mayor parte de ellas lo superarán de forma natural en 1 o 2 años. Luego habrá casos en los que aumenta el riesgo de que el virus provoque lesiones en el cuello del útero, pero también en el ano, la vagina y vulva, el pene o la garganta. Hay descritos 150 tipos diferentes de VPH, con mayor o menor capacidad de provocar lesiones que acaben convirtiéndose en tumores. Los números 16 y 18 encabezan los de mayor riesgo oncogénico.
La estrategia más potente de prevención de la infección por VPH es la vacuna. Planteada en el calendario de vacunación hace años para niñas de 14 años, ese tramo de edad se ha ajustado bajando a los 12 años e incorporando a los niños, con un plan de ‘repesca’ de varones de hasta 18 años. Los hombres pueden transmitir el VPH y también infectarse, llegando a sufrir cáncer de ano, pene y garganta.
Vacunas en adultos
La vacunación también puede extenderse a adultos. Está recomendada hasta los 45 años en casos de hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, personas inmunodeprimidas, mujeres en situación de prostitución o pacientes que hayan recibido tratamiento por lesiones en el cuello del útero ocasionadas por virus del papiloma.
A la vacuna, se suma como arma de prevención del cáncer de cuello de útero, el cribado entre los 25 y los 64 años mediante citología o prueba específica de determinación del VPH. Y entre las medidas preventivas para evitar contagios está el uso del preservativo en las relaciones sexuales, incluidas las orales. No elimina por completo el riesgo de transmisión, pero sí lo reduce.
