Domingo, 18 de enero 2026, 19:18

Borja Iglesias no está solo ante los insultos ni la homofobia. Sus compañeros del Celta de Vigo y la afición arroparon esta tarde al jugador, que en la jornada anterior sufrió faltas de respeto por parte de aficionados del Sevilla tras el partido en el que se enfrentaron en el Sánchez Pizjuán. «A ver si te mueres, maricón de mierda» o «sinvergüenza, vete a tu casa» fueron algunos de los improperios que le gritaron un grupo de personas en los aledaños del estadio, justo cuando el delantero le estaba regalando su camiseta a un aficionado.

Ante esta situación, el Celta animó a la plantilla y a su afición a que en el choque siguiente, el que se ha jugado en Balaídos este domingo ante el Rayo, acudieran con las uñas pintadas, una de las señas de identidad de Borja Iglesias desde 2020 y que también fue duramente criticada por los sevillistas. «El respeto no se negocia. El odio no tiene cabida en el fútbol. Orgullosos de ti, dentro y fuera del terreno de juego», escribió el club en sus redes junto al llamamiento, que en realidad amplificaba el hecho por la peña Carcamáns Celestes.

Y así ha ocurrido. Muchos celtistas han acudido a Balaídos con la manicura recién hecha y han coreado el nombre de su ídolo. La agrupación Merlegos Celestes, de Santiago, ofreció a sus socios servicios manicuristas a precios populares.

Borja Iglesias, apodado el Panda, es uno de los pocos futbolistas que se atreve a decir y a mostrar lo que piensa. Una valentía que ya demostró el lunes al responder en su cuenta de X a los que le insultaron tirando de ironía con un: «Qué raro, si esto en el fútbol no pasa nunca». Su perfil, atípico en el mundo del balompié, genera amor y odio, pero este domingo lo primero ha superado con creces a lo segundo.

Reporta un error