Aunque la cita más importante de este año para la pinacoteca es la de la inauguración oficial y completa del museo, una vez finalizada totalmente la reforma, que tendrá lugar el 5 de octubre, según recordó el director de la institución, Miguel Zugaza, que anunció además que la colección contemporánea del Bellas Artes tomará el testigo a la de Iberdrola. La Fundación respaldó ayer en rueda de prensa en la pinacoteca una de las varias iniciativas en las que colabora con el museo bilbaíno, la de ‘Arte para tocar’, una muestra itinerante de obras creadas en relieve para que alumnos con diferentes grados de discapacidad visual de centros educativos de todo Euskadi puedan disfrutar del arte gracias a los cuadros en relieve de la empresa vizcaína Estudios Durero, pionera en este tipo de proyectos creados con tecnología Didú que le solicitan museos de todo el mundo.

La fuente de Euterpe tal como era en su ubicación en la pérgola del parque de Doña Casilda y como volverá a lucir en el Bellas Artes, ya sin el estanque.
Museo de Bellas Artes

En este caso presentaban ‘Bodegón con plato de cerezas, albaricoques y jarro’, pintado en 1773 por Luis Meléndez. Ander Soriano, responsable de Estudios Durero explicó la obra, que ha pasado a tener 36 milímetros de relieve, cuando los ejemplos inmediatamente anteriores se quedaban en 26 milímetros, muy lejos en cualquier caso de los 7 de cuando empezaron hace 15 años. Las cerezas se salen del cuadro, literalmente, pues tal como explicó Soriano, «algunas que fueron pintadas colgando en el cuadro original han quedado así en el relieve y hemos tenido que sujetarlas por detrás». También los melocotones son claramente apreciables al tacto, al igual que la jarra de cerámica, para la que han empleado una textura especial que al tacto se identifica inmediatamente con el material en la que están fabricados este tipo de recipientes. «Todas las texturas las hemos testado con personas con discapacidad visual, que nos ayudan a elegir lo más adecuado», añadió.
Se trata del undécimo cuadro del museo que esta empresa convierte en ‘visible’ para personas con problemas de vista. De ellos, los responsables del museo han elegido ocho para viajar a las escuelas e institutos, que este año son vizcaínos. Se trata de piezas de Vasarely, María Blanchard, Mary Cassatt, José de Ribera, Adolfo guiard, Nemesio Mogrobejo y la pieza del románico catalán ‘El arca de Noé’, unidas a la de Meléndez. Desde 2012, cuando se pone en marcha la idea, han sido 16.395 las personas que en 82 centros de los tres territorios la han disfrutado a lo largo de sus diez ediciones.

El cuadro en relieve.

Como explicó María Victoria Antoñanzas, jefa del Departamento de Educación del museo, sirve «no solo para los alumnos con discapacidad, sino para que sus compañeros, gracias a la colocación de un antifaz, conozcan lo que supone esta carencia y se sensibilicen en este sentido». «El alumnado aprende y reflexiona sobre esta discapacidad», añadió Ana Inda, directora del Centro de Recursos para la Inclusión educativa del alumnado con discapacidad visual IBT-CRI de Bizkaia,
Por su parte, Jaime Alfonsín, presidente de la Fundación Iberdrola España, se congratuló de la «relación cercana y enriquecedora» que la institución que él representa mantiene con el museo bilabaíno, que incluye además su apoyo al programa de conservación y restauración de obras de arte y sus becas para artistas.
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