Tucker Zimmerman nunca pudo presumir de tener gran cantidad de seguidores, pero entre ellos había uno que no era un fan cualquiera y que cualquier … otro artista le habría envidiado: David Bowie hablaba a quien quisiese escucharle de lo mucho que le había impresionado el «fascinante» álbum de debut del cantautor californiano, aquel ‘Ten Songs’ de 1969. Desde principios de los 70, el músico residía en Bélgica, donde ha ocurrido su trágico fallecimiento a los 84 años: el sábado, un incendio en su domicilio provocó la muerte del artista y de su esposa, Marie-Claire Lambert. Llevaban casados 56 años y aparecen juntos en la portada de ‘Dance of Love’, el espléndido disco de hace dos años que granjeó a Zimmerman una fama de la que nunca antes había disfrutado.
Bowie dijo en alguna ocasión que su admirado Tucker Zimmerman estaba «sobrecualificado» para el folk. A mediados de los 60, el músico californiano se había mudado a Roma, para estudiar composición, y su perfil (incluso su imagen reconcentrada en la carpeta de aquel debut) estaba más cerca de los sesudos autores de la clásica contemporánea más académica que de un aprendiz de Dylan, ese referente con el que compartía apellido (ya se sabe que el nombre real del nobel es Robert Allen Zimmerman) pero no parentesco. Tucker grabó aquel ‘Ten Songs’ con el productor Tony Visconti, el gran aliado de Bowie, y obtuvo buenas críticas pero escaso eco popular. Tras un par de años en Londres, se afincó en Bélgica y se convirtió en un lujo de minorías, un referente casi secreto que iba publicando discos sin grandes aspiraciones.
Despertarse cada día
Eso cambió, contra todo pronóstico, en 2024, cuando el cantautor era ya octogenario. Los responsables fueron Big Thief, una de las bandas estadounidenses más aclamadas por la crítica en los últimos años: su líder, la vocalista Adrianne Lenker, escuchó uno de los álbumes que Zimmerman editó en los 80 y experimentó ese mismo arrobamiento al que se refería Bowie. Llegó a la rápida conclusión de que ese individuo era «uno de los mejores cantautores de todos los tiempos» y logró contagiar ese entusiasmo al resto de su grupo. Su violento rapto de admiración no quedó en eso: rastrearon a Zimmerman, lo localizaron en su retiro belga y se convirtieron en su banda de acompañamiento para ‘Dance of Love’, un álbum crepuscular pero dominado por un tono vitalista, gozoso, de desarmante naturalidad. El disco sorprendió al mundo y se coló en numerosas listas de lo mejor del año, en uno de los casos más inesperados de resurrección artística. En la portada, Tucker pasaba el brazo sobre los hombros de Marie-Claire, que también intervenía en uno de los temas y aparecía en un vídeo.
El sábado por la mañana, vecinos de la localidad belga de Saint-Georges-sur-Meuse alertaron de un incendio en la propiedad del matrimonio, que perdió la vida en el siniestro, atribuido a causas accidentales. Tony Visconti, que mantenía su estrecha amistad con el artista, le ha tributado un sentido homenaje en las redes, en el que recuerda una vez más que «David Bowie lo adoraba» y exhorta a escuchar su música: «Es como una versión muy oscura de Bob Dylan», describe. Esto cantaba Tucker en ‘The Season’, uno de los temas más hermosos de ese álbum que volvió a convertirle en una revelación ya pasados los 80: «Me asombro cuando me despierto cada día y veo la luz / y estoy tan agradecido de haber superado otra noche… / No puedo creerme que siga todavía por aquí».