Vox ha roto las negociaciones con el PP en Extremadura, a solo 24 horas de la sesión constitutiva de la Asamblea electa en la sede del Parlamento regional tras las elecciones del 21 de diciembre. Era la primera fecha clave en el calendario. Las conversaciones … estaban en punto muerto desde el fin de semana, como publicó ABC, por algunos escollos clave relacionados con el programa de gobierno y las competencias para desarrollarlo en consejerías. Agricultura es una de las carteras más importantes para Vox, en la que demanda poder cumplir con su programa para el campo. Otra exigencia miraba a recortes significativos en subvenciones públicas.

Fuentes del partido de Santiago Abascal confirman que las negociaciones se han paralizado, sin la certeza de que puedan reanudarse pronto. España vive un luto nacional por la tragedia ferroviaria de este domingo en Córdoba y la actividad política se ha suspendido casi en su totalidad. Solo Vox mantuvo la rueda de prensa posterior a su reunión del comité de acción política que preside Abascal, y en el que precisamente esta mañana se habría tomado esta decisión sobre Extremadura: «El PP no está en cambiar políticas de verdad. Y sin eso no hay acuerdo posible», zanjan las fuentes consultadas por ABC.

En el lado del PP reconocen a este periódico sentirse «muy sorprendidos» con la ruptura de Vox. Según relatan en el entorno de la presidenta autonómica, primero se enteraron a través de la prensa, tras la publicación de distintas informaciones; y ya después Guardiola recibió un correo electrónico en el que, en una sola frase y sin mayor explicación, se daba por finalizado el diálogo.

El portavoz nacional de Vox, José Antonio Fúster, aseguro que su partido sigue pensando que «se debe negociar» y que «siguen dispuestos a todo», aclarando que el PP no estaría asumiendo sus exigencias. «Nosotros no rompemos nada. Simplemente comunicamos nuestras exigencias y nuestras condiciones, que son extraordinariamente razonables. Tanto, que son las de Valencia. Queremos poder acompañar nuestras políticas con unas consejerías y presupuestos ejecutables. Sin eso no hay nada. Ahí está la madre del cordero«.

La negociación entre los dos partidos se ha mantenido en un hermetismo total la semana pasada. Hubo algunos contactos, pero como contó ABC, antes de empezar el fin de semana las conversaciones ya se habían atascado mucho. Vox quería un acuerdo global que incluyera la Asamblea (este martes), el programa de gobierno y la coalición, después de que PP también ofreciera a Vox la entrada al ejecutivo regional.

Abascal confirmó su disposición de regresar a los gobiernos, enmendando la decisión tomada en 2024 cuando ordenó a su partido abandonar las coaliciones con el PP por considerar que incumplían lo pactado, en aquel momento, por aceptar la llegada de menores inmigrantes no acompañados a sus respectivos territorios. Ahora, en Extremadura, tras crecer hasta casi el 17% del voto, las cartas se volvieron a repartir. En el PP existe la convicción de que Vox ha evitado su desgaste y sigue creciendo, según todas las encuestas, por no estar en la gestión.

Las relaciones en Extremadura son muy complicadas entre los dos partidos. Siempre lo fueron. Y, de hecho, ya en 2023 empezaron mal en el propio pacto para la Asamblea, que el PP acabó acordando con el PSOE. Es previsible que el nuevo Parlamento regional se constituya sin un acuerdo como tal. Y entonces queda en el aire el resto del acuerdo: si finalmente hacen presidenta a María Guardiola.

Como publicó ABC este fin de semana, en Vox nunca han temido la repetición electoral. Ya Abascal dejó claro en campaña que no llegarían a un acuerdo sin más, y que exigirían dar cumplimiento a todas sus condiciones para hacer presidenta a la dirigente popular. En este momento no está claro si habrá acuerdo.