Los resultados de un estudio multicéntrico indican que la administración intravenosa de tirofibán en las 48 horas posteriores a un ictus isquémico agudo mejora la recuperación funcional. En la cohorte examinada, con casi 400 pacientes sin oclusión de vaso grande, la incidencia de deterioro neurológico temprano fue la mitad de …
Los resultados de un estudio multicéntrico indican que la administración intravenosa de tirofibán en las 48 horas posteriores a un ictus isquémico agudo mejora la recuperación funcional. En la cohorte examinada, con casi 400 pacientes sin oclusión de vaso grande, la incidencia de deterioro neurológico temprano fue la mitad de la observada con antiplaquetarios orales. El tratamiento con tirofibán también se asoció a mayor probabilidad de mejoría neurológica temprana, tanto a los 7 como a los 14 días, así como a un incremento en la proporción de pacientes con buena función a los 90 días, definida como una puntuación de 0–2 en la escala de Rankin modificada.
Heng Meng, científico de la Universidad de Jinán y codirector del estudio, afirma que el beneficio fue especialmente notorio en el subgrupo con enfermedad ateromatosa de ramas perforantes, hallazgo relevante, dada la elevada frecuencia de este subtipo en la práctica clínica y su conocida asociación con el deterioro precoz. En términos de seguridad, no se registró ningún caso de hemorragia intracraneal sintomática en ninguno de los grupos, siendo los episodios hemorrágicos infrecuentes y comparables entre ambas estrategias. También la recurrencia del ictus a los 90 días fue baja y similar entre grupos, añade el investigador.
Estos resultados confirman que tirofibán no incrementa el riesgo de sangrado, incluso cuando la ventana terapéutica se extiende hasta las 48 horas, asegura Meng. Los datos se sitúan en un marco clínico en el que el deterioro neurológico temprano tras el ictus continúa siendo un importante desafío, afectando a hasta el 43% de los pacientes en la primera semana. Aunque la reperfusión sigue siendo el tratamiento más eficaz, la ventana temporal y las contraindicaciones limitan su aplicación. En este contexto, tirofibán emerge como una opción capaz de estabilizar la penumbra isquémica y limitar la progresión del daño, concluye el científico.
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