Necesitaba el Sevilla un delantero. Alguien con la creencia de que la portería tiene el tamaño suficiente como para meter la pelota entre los tres palos. Llevaban los de Nervión más de cuatro partidos y medio sin celebrar un tanto. Y tuvo que esperar al … regreso de Akor Adams para que alguien fuese capaz de marcar. Y lo hizo por partida doble el nigeriano, quien había jugado el sábado por la tarde la final de consolación de la Copa de África y tuvo tiempo de descansar y ayudar a que no llegase una nueva derrota. Un punto sabe a poco pero a este Sevilla le sabe a cielo. Es oxígeno. El descenso está un punto más cerca que hace una semana, a dos puntos, perro ha encontrado algo de esperanza con Akor Adams. Necesita agarrarse a algo. Y es a un delantero que ha pasado de defenestrado a salvador.

Al Sevilla siempre le pasa algo. Haga lo que haga. Juegue como juegue. Marcharse al descanso del partido en el Martínez Valero por detrás en el marcador no tenía sentido, por mucho que la mayoría de sus diez disparos en esos 45 minutos se marchasen lejos de los dominios de Iñaki Peña. Porque Matías Almeyda sacaba el mismo once que la derrota ante el Celta, jugando en marcaje hombre a hombre a todo campo, en una demostración bielsista incluso más arriesgada que en los primeros meses del entrenador argentino del Sevilla por Nervión. Una fórmula que provoca que el Sevilla llegue a zonas de remate, aunque en cambio al duelo contra los vigueses, los jugadores estaban aleccionados para disparar desde posiciones alejadas. Que se dejasen de buscar siempre al delantero en el área e intentasen sorprender desde otras posiciones. Se apreció en hombres como Mendy, poco acostumbrado a pegarle de lejos y que lo intentó repetidamente.

Comenzaba el Sevilla mandando y llegando, incomodando a un Elche que ni siquiera tenía demasiado el balón. El problema radica que cuando un sevillista no sigue su marca por físico o despiste, todo se descomponer y se crean autopistas hasta los dominios de Vlachodimos. Oso pudo hacer el primero pero pecó de querer celebrar su primer gol en Primera. Recorte cerca del área, llegada con su derecha a zona de remate y disparó a las nubes, cuando disponía de hasta dos posibilidades de pase para que Agoumé o Juanlu rematasen en mejor posición. Almeyda ponía cara de esto ya lo he vivido yo. Más la pondría con un 1-0 que no le sucede ni a equipos de infantiles. Ataque por el carril central del Elche, que, tras un rebote, consigue que Febas conduzca hasta la frontal con todos mirando. El mediocentro golpeó la pelota pegada al poste. Un Sevilla que había comenzado bien debía remontar. Y no lo ha conseguido en toda la temporada. Casi para cerrar el chiringuito con 75 minutos por delante.

  • Elche CF
    Iñaki Peña; Josan (Diaby, 68′), Chust, Affengruber, Petrot, Germán Valera (Pedrosa, 80′); Neto (Mendoza, 68′), Aguado, Febas (Redondo, 87′); Diangana (Santiago, 68′) y Álvaro Rodríguez.
  • Sevilla FC
    Vlachodimos; Juanlu (Nianzou, 46′) (Suazo, 67′), Carmona, Gudelj, Kike Salas, Oso; Mendy, Agoumé; Sow (Miguel Sierra, 63′), Peque (Akor Adams, 46′); e Isaac (Ejuke, 63′).
  • Goles
    1-0 Febas (14′). 2-0 Valera (55′). 2-1 Akor Adams (75′). 2-2 Akor Adams, de penalti (92′)
  • Árbitro
    De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Chust, Mendy, Santiago,

Se descompuso el equipo unos minutos, sin saber bien si seguir el plan o qué hacer exactamente. Y eso que pudo igualar Carmona en una jugada ensayada. El visueño juega de todo menos de lo que debe jugar. Cabezazo desde el punto de penalti donde ni siquiera saltó y envió a las nubes con tiempo para pensar y llegando en carrera. Error grave en el remate. Los habría peores. Quien lo mereció fue Batista Mendy con un latigazo desde 25 metros que se estrelló en el larguero, con Iñaki Peña ya superado. Habría una mejor. Pero antes debía intervenir como siempre Vlachodimos, sacando una mano gigante en un remate a placer de Álvaro Rodríguez en el segundo error defensivo del Sevilla. La misma mano que metería el portero del Elche en una buena jugada de Isaac (mejor en la frescura de sus piernas), quien cedía Sow para que rematase a placer al centro de la portería, con estirada de Iñaki Peña, que llegaba desde el primer palo, para tapar el empate nervionense. Otra vez perdiendo al descanso. El descenso ahogaba el ánimo. Juegue bien, mal o regular, el resultado casi siempre es de derrota y así es imposible.

Adams al rescate

Almeyda arrancaba el segundo periodo con Nianzou y Akor Adams en la hierba, buscando una reacción desde la doble punta. El delantero nigeriano apenas había descansado tras jugar el sábado la final de consolación de la Copa de África. Y su clásico fuera de juego fue lo primero que provocó con un Elche más agresivo que en el primer tiempo. Y, como siempre, Vlachodimos debía aguantar a su equipo en el partido. Mano a mano por el perfil de Nianzou con el Sevilla completamente abierto. Germán Valera la quiere picar pero se encuentra con la mano salvadora del meta greco-alemán, quien más no puede hacer por el bien de un conjunto al que todo le sale al revés. Y en la jugada posterior, el propio Valera desde la frontal anotaba tras un córner mal defendido y donde nadie incomodó. Es el pan de cada día de un Sevilla que se encamina sin que nadie lo remedie a Segunda división.

Faltaba esa dosis de mala fortuna. Oso estrelló una falta lateral otra vez en el larguero. También desperdiciaba Isaac un mano a mano, demostrando lo negado que está el equipo en ataque y más en concreto el delantero canterano, quien era sustituido. El Sevilla quería morir con las botas puestas, pero atacaba sin fe. Intentando disparar de donde pudiese, sin capacidad para coger al Elche expuesto. Ya no se iba abrir el rival con esa ventaja en el marcador. Debía llegar casi de rebote. Jugada de Suazo hasta línea de fondo, quien ve a Oso, que toca suave el balón para que dé en el palo, donde estaba para anotar a placer. Quedaba un cuarto de hora. Algo de vida cuando peor estaba el Sevilla. ya perdido. Roto. Cosas del fútbol. El propio nigeriano lo intentaba con un golpeo duro desde la frontal. Antes del minuto 90, De Burgos Bengoetxea decretó un penalti a favor del Sevilla por mano en el pico del área. El Sevilla podía encontrar petróleo en un partido que tenía perdido. Y lo encontró en Akor. Sigue lloviendo. Muchísimo. El Sevilla se asoma sin red a un precipicio peligrosísimo. Al menos ha encontrado un héroe al que agarrarse. Menos es nada.