Si en una boda corriente ya hay algún que otro roce familiar, en una donde no se conocen los novios tampoco podían faltar, como les ocurrió a Marc y Ainhoa en Casados a primera vista. La familia de la novia mostró su descontento con algunos aspectos del enlace, lo que generó un ambiente tenso en varios momentos.
La cuñada señaló: «Nosotros hemos venido toda la familia. Sin embargo, ellos han sido solo primos y amigos«. Mientras tanto, su madre tampoco se quedaba callada. «Estaba la señora un poco… No estaba muy contenta», opinó.
El desencuentro también giró en torno a supuestas diferencias económicas y la rapidez con la que ambos decidieron casarse. Toñi, madre de Ainhoa, comentó: «No estoy segura de que todos congenien igual, pero hay que disfrutar el día», reflejando las dudas de varios miembros de la familia sobre la unión.
Pese a la tensión, los novios mostraron complicidad y trataron de mantener la ilusión. Marc bromeó al saludar a los invitados: «Bienvenidos a mi boda. Gracias por venir, preguntas y ruegos al final», mientras Ainhoa confesaba sus nervios: «Qué locura esto, eh». Ambos aprovecharon los primeros momentos para conocerse mejor y calmar los ánimos.
Durante la ceremonia, intercambiaron votos llenos de emoción. Marc expresó: «Deseo encontrarnos, elegirnos y construir una vida juntos. Te quiero confiar en mí y desde ahora, te elijo», mientras Ainhoa respondió: «Llevo meses soñando con un futuro a tu lado… Te prometo que voy a dar lo mejor de mí».
Finalmente, la pareja selló su unión con un beso y el intercambio de anillos, dejando claro que, pese a los desencuentros familiares, su relación empezaba con ilusión y química. Los espectadores de Casados a primera vista pudieron ver cómo el amor y la tensión convivieron en un mismo día.