Adif ha suspendido la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Córdoba, Sevilla, Málaga y Huelva «hasta nuevo aviso» debido al descarrilamiento de dos trenes de Alta Velocidad este domingo por la tarde en la localidad cordobesa de Adamuz. Según ha estimado el ministro de Transportes, Óscar Puente, la conexión podría reabrirse, probablemente, el próximo 2 de febrero.
En cualquier caso, según han confirmado fuentes del gestor de infraestructuras ferroviarias a 20minutos, la circulación de alta velocidad Madrid – Andalucía permanece suspendida sin que se contemple de forma oficial un plazo fijo para el restablecimiento del servicio. Por el momento, se está procediendo con los trabajos de retirada de los trenes accidentados, y una vez completado este paso, Adif «evaluará los daños sobre la infraestructura y movilizará todos los recursos técnicos y humanos necesarios para restablecer la circulación».
Desde la gestora ferroviaria explican que los trabajos de retirada y evaluación llevarán tiempo, y emplazan a los usuarios a consultar el apartado de «Estado de la Red» en su web oficial y a los avisos en canales oficiales para conocer las actualizaciones en tiempo real. Asimismo, Renfe ha informado a través de sus canales oficiales que se está trabajando en un Plan Alternativo de Transporte extraordinario para aquellos viajeros que consideren esencial llegar a sus destinos, a partir de este martes. Con el fin de facilitar esos traslados, la empresa pública ha reforzado el servicio de Media Distancia de la línea Madrid-Extremadura-Sevilla.
Según el gestor de las infraestructuras ferroviarias, más de 200 trenes se verán afectados por la suspensión de la circulación ferroviaria en las líneas de alta velocidad entre Madrid y las ciudades andaluzas de Sevilla, Córdoba, Málaga y Huelva este lunes. Esto supone que miles de pasajeros se quedarán hoy sin poder viajar a sus destinos, por lo que tendrán que buscar alternativas, como bus, coche o avión. Pero, ¿qué pasa con los billetes anulados por las cancelaciones?
Con carácter general, según figura en el Reglamento (UE) 2021/782 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2021, sobre los derechos y las obligaciones de los viajeros de ferrocarril, los ciudadanos que no han podido subirse al tren porque su trayecto ha sido cancelado tienen derecho a la devolución íntegra del precio del billete siempre que se solicite en los 30 días posteriores a la cancelación.
Renfe, Iryo y Ouigo han comunicado que todos los viajeros afectados por la suspensión de la circulación entre Madrid y Andalucía pueden gestionar el cambio o reembolso gratuitos en su web o APP.
También los pasajeros tienen derecho si lo prefieren a que la compañía ferroviaria ponga a su disposición un transporte alternativo para llegar a su destino lo antes posible o en una fecha posterior. Igualmente tienen derecho a redireccionar su viaje hacia otro destino en condiciones similares.
Si no habilita este transporte en un máximo de 100 minutos desde la hora prevista de salida y el pasajero lo tiene que contratar por su cuenta, tiene derecho a que la compañía le abone el coste del viaje en autocar. Igualmente puede ejercerse este derecho si la empresa ferroviaria autoriza directamente al usuario a la compra del billete de transporte alternativo.
Además, los pasajeros -en función del tiempo de espera y de la disponibilidad de víveres- tienen derecho a asistencia en forma de comidas y refrigerios. Igualmente tiene derecho a un hotel u otro alojamiento, siempre que sea físicamente posible, si tiene que pernoctar obligatoriamente o si necesita una estancia adicional debido a la cancelación del tren. Esto incluye el derecho al transporte entre el hotel/alojamiento y la estación.
Indemnizaciones
En cuanto a las indemnizaciones por cancelación, la normativa recoge que puede ser del 50% del precio del billete, aunque la compensación queda sin efecto si ha sido motivada por causas extraordinarias que son ajenas a la compañía ferroviaria.
Dentro de estas causas se incluyen fenómenos meteorológicos extremos, catástrofes naturales graves o crisis graves de salud pública, así como personas en la vía, robo de cables, emergencias a bordo, actuaciones policiales, sabotaje o terrorismo.
No obstante, los fallos mecánicos del tren, los errores humanos del personal, el estado de las vías o problemas técnicos del software se consideran «riesgos inherentes a la explotación», y en estos casos, la empresa sería responsable. En el caso del accidente de Adamuz, la investigación tendrá que determinar la causa concreta.