Las seis esculturas de los reyes que flanqueaban desde 1885 (aunque en diferentes ubicaciones) el paseo de Sarasate, se encuentran ya en la Taconera. Este lunes, se procedió al traslado de las tres estatuas -las del lado sur, más próximas al Ensanche-, que todavía permanecían en el paseo. De momento, se quedarán en un almacén municipal de los jardines hasta que se recomponga la peana de sillares. Como ya ocurrió el pasado 4 de diciembre, cuando se trasladaron las tres primeras, las esculturas viajaron protegidas por jaulas de metal y sobre un camión. No hubo contratiempos.
“En próximos días, se procederá a la reubicación en una zona verde ajardinada en las inmediaciones del mirador este de las tres últimas esculturas retiradas”, informó este lunes el Ayuntamiento de Pamplona. Las tres primeras esculturas lucen ya en la Taconera, a la espera de que se instalen sus tres compañeras. La colocación definitiva se producirá en cuanto se restauren las bases de piedra, cuyos bloques están unidos por mortero, lo que dificulta su separación por piezas.
PODA E HISTORIA
“A partir de ahora, con la zona oeste del paseo de Sarasate despejada del conjunto escultórico, las obras de reurbanización continuarán su curso, avanzando progresivamente del frente del Parlamento hacia la Plaza del Castillo, comenzando por los trabajos de renovación de redes”, según el consistorio. Este lunes, varios operarios municipales podaban algunos árboles del paseo de Sarasate. Las obras de reurbanización eliminarán tres ejemplares para poder abrir pasos entre los árboles restantes.
Las seis esculturas de otros tantos reyes llegaron a Pamplona con la primera gran urbanización del paseo de Sarasate en 1885. Entonces se adoptó la distribución actual de un andén central, jardines a cada lado y calzadas, también a ambos lados. Las esculturas llegaron procedentes del Palacio Real de Madrid. Se crearon para adornar la cornisa del edificio, idea que se terminó por desechar probablemente por su elevado peso. Cada estatua con sus peanas pesa entre 6 y 7 toneladas.
De las seis esculturas, solo dos están atribuidas a reyes navarros: la de Felipe III de Evreux (1306-1343), que ya se encuentra en la Taconera y la de García Ramírez el Restaurador (ca. 1100-1150). Ambas llegaron a Pamplona en 1972 y se intercambiaron por dos también atribuidas, pero no navarras: las de Bárbara de Braganza y Fernando VI.