Hay 40 cadáveres confirmados, pero no estaban identificados. Los familiares de las personas desaparecidas fueron este lunes a los lugares indicados de Córdoba para entregar muestras de ADN. Poco a poco, con las horas, comenzaron a conocerse los nombres de las víctimas mortales del accidente de Adamuz. Entre los primeros que han sido reconocidos están cuatro miembros de una misma familia. Viajaban cinco. La menor, una niña de seis años, se salvó y salió caminando del vagón siniestrado. Pero el resto de su familia había fallecido. Su padre, Pepe Zamorano; su madre, Cristina Álvarez; su hermano de once años, llamado como el progenitor, José, y su primo, Félix Zamorano, habían perdido la vida de golpe. Vivían en Punta Umbría, Huelva, y regentaban una tienda de ropa para niños. 

Mientras se pone rostro a la mayor tragedia de los trenes de alta velocidad en España, para los familiares la gran incertidumbre sucede cuando sus seres queridos no están en los hospitales. El peregrinaje desesperado los lleva al Reina Sofía Córdoba, al hospital de Andújar, al San Juan de Dios o al Quirón, ambos en Córdoba. Otras dos víctimas identificadas eran pareja. La fotógrafa María Clauss y el periodista Óscar Toro regresaban a Huelva desde Madrid en el Alvia. Estaban entre los desaparecidos hasta que sus nombres estuvieron entre los primeros de la fatídica lista de las víctimas mortales. Dejan huérfana a una hija. Él dirigía la Asociación Invisible y era colaborador de la Universidad Internacional de Andalucía y de varios medios. Ella ejercía el oficio fotográfico de manera independiente, colaboradora de varios diarios y revistas y con proyectos documentales como ‘Donde no habite el olvido’. Había sido reconocida con el Premio Luis Valtueña de Fotografía Humanitaria de Médicos del Mundo o el Premio ‘Migraciones’ de la Junta de Andalucía. 

La identificación es lenta. «(Los cadáveres) son difícilmente reconocibles, difícilmente identificables», dijo Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, este lunes en la mañana. «Hay que sacar del sufrimiento a esas familias rotas a las que no podemos certificar de manera fehaciente que es el padre, hermana, hijo… que es su hijo. En eso estamos trabajando pero no va a ser rápido. El trabajo técnico, en esos vagones, es un trabajo duro y complicado». 

Maquinista y policía

El maquinista del Alvia fue la primera víctima cuya identidad se supo. Pablo B., nacido en el municipio madrileño de Alcorcón, tenía 28 años. Fue el primero en recibir el impacto del choque frontal. Contratado por Renfe, estuvo en un destino itinerante y luego asignado a Madrid. Entre sus aficiones estaba la fotografía. En su ciudad, las autoridades decretaron dos días de luto en memoria de este hijo de una profesora recién jubilada del colegio público donde él mismo estudió. 

Otro fallecido es el agente Samuel Ramos Sánchez, Policía Nacional de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid, y estaba destacado en el Centro de Internamiento de Extranjeros. 

Hay doce personas heridas graves en la UCI, entre ellas un menor, y otros 37 hospitalizados hasta este lunes. Faltan muchos cuerpos por identificar. Durante las operaciones de rescate en los escombros del tren no se ha notificado la recuperación de más cadáveres, que eleven la actual cifra por encima de los cuarenta fallecidos.